jueves, 4 de julio de 2024

¿QUÉ ES LO QUE EMITE O EXPONE? (CHISME O DISCRECIÓN)

  

Ha sido algo que ha prevalecido tanto en el mundo como en la comunidad cristiana. Por alguna razón u otra, temática de malos eventos es el tópico que tantos entretienen. Ha visto lo que ocurrió a tal persona… lo que aconteció en tal lugar…. se me dijo que … vi a tal persona y ….

Prácticamente todo lo que prosigue después de aquella introducción lo que continúa es una serie de situaciones lamentables, tristes, una estadística de errores.

Luego el comentario, el azote de lenguas y descuarticiones que como chacales muchos parecen, aun siendo “pueblo de Dios”.

Todo cuanto se ventiló, ¿Fue hecho para orar sobre la situación? ¿Fue hecho para considerar el cómo ayudar, restaurar? ¿Acaso fue hecho para que la iglesia incorporase medios para atender o proveer aquello necesario?

Si hubo adulterio, ¿Ha surgido dinámica o enseñanza, énfasis sobre aquel pecado? Si hubiese sido por haber perdido un empleo ¿Surgió una red para poder a través de alguna información del área de trabajo o de algún allegado poder informar dónde podría haber una posible vacante?

Si fue de un hogar que está en conflicto, ¿Ha tomado el paso el hermano, hermana de informar a alguna rama de la iglesia para iniciar alguna vía de restauración?

Cuántos de paso por un lago o un río, viendo una vida en peligro de ahogarse preguntarían, ¿Necesitan alguna ayuda? ¿Cuántos viendo un hogar en llamas y vidas aún en peligro, solo contemplarían el incendio y comentarían lo horrendo de todo aquello?

Si nos obligamos o comprometemos a no dar lugar a comentarios que no representen una intervención o parte de la solución, conduciría nuestras conversaciones a productividad y no agregándonos a un gran número de chismosos. Allí no radica sabiduría y desde luego no honra a Dios.

·        Proverbios 11:13-14 El que anda en chismes…

Si la conversación o el comentario no es para edificar, rescatar, corregir; deje de entretener chismes. Testifique de Cristo o mantenga silencio, eso lo bendeciría y no esparciría dolor o errores ajenos. Considere que su prójimo no recibe ningún beneficio de lo que usted y otros comentan o los entretiene.

“Ella o él no debió de haberse casado con …” ¡Ya están casados! Ahora es ver cómo en la brecha, parados por ellos clamamos por la intervención del Señor; y si fuese posible, ser los instrumentos utilizados por Él para contribuir, no criticar y tanto más.

“Sabía que esto o aquello no iba a durar…” Posible un negocio o algo más que algún hermano buscando florecer, lograr trató. Si aquello no era contra las ordenanzas del Señor, ¿Era usted parte de los espectadores que esperaban ver aquello caer? ¿Cuánto ama usted a su prójimo? ¿Cuánto acata lo que Dios espera de usted?

“Sabía que no amontonaría a nada…” ¡Dios reprenda al diablo y a sus voceros que emiten maldiciones sobre vidas! Si estaba anuente de lo emprendido, ¿Oró por ello? Si hubiese podido contribuir con un consejo o asesoramiento, ¿Lo habría hecho?

Si usted es un creyente, y uno de aquellos que así se expresaron o se expresan, arrepiéntase y vuelva al camino de bendición.

Nada de aquello mencionado siquiera debería formar parte de un diálogo que como creyentes se debería de entretener, a no ser que contribuya con algo para bendecir lo que ignorantemente muchos sólo critican o perdidamente comentan.

·        Proverbios 11:11- Por la bendición de los rectos la ciudad es engrandecida, pero por la boca de los malvados es trastornado.

 

Si usted ha formado parte de esa tendencia de comentar con otros los desaciertos o errores de otros, de inicio al arrepentimiento y al cambio de dirección. Hay quienes se deleitan con los problemas de otros, ¿Es usted uno de ellos?

Honre a Dios en lo que entretenga, comenta, conversa. Esas conversaciones que surgen entre tantos creyentes son vergonzosas y será juzgado por el Señor. Cada y toda palabra emitida por el creyente recibirá su justa paga.