Ha sido
algo que ha prevalecido tanto en el mundo como en la comunidad cristiana. Por
alguna razón u otra, temática de malos eventos es el tópico que tantos
entretienen. Ha visto lo que ocurrió a tal persona… lo que aconteció en tal
lugar…. se me dijo que … vi a tal persona y ….
Prácticamente
todo lo que prosigue después de aquella introducción lo que continúa es una
serie de situaciones lamentables, tristes, una estadística de errores.
Luego el
comentario, el azote de lenguas y descuarticiones que como chacales muchos
parecen, aun siendo “pueblo de Dios”.
Todo cuanto
se ventiló, ¿Fue hecho para orar sobre la situación? ¿Fue hecho para considerar
el cómo ayudar, restaurar? ¿Acaso fue hecho para que la iglesia incorporase
medios para atender o proveer aquello necesario?
Si hubo
adulterio, ¿Ha surgido dinámica o enseñanza, énfasis sobre aquel pecado? Si
hubiese sido por haber perdido un empleo ¿Surgió una red para poder a través de
alguna información del área de trabajo o de algún allegado poder informar dónde
podría haber una posible vacante?
Si fue de
un hogar que está en conflicto, ¿Ha tomado el paso el hermano, hermana de
informar a alguna rama de la iglesia para iniciar alguna vía de restauración?
Cuántos de
paso por un lago o un río, viendo una vida en peligro de ahogarse preguntarían,
¿Necesitan alguna ayuda? ¿Cuántos viendo un hogar en llamas y vidas aún en
peligro, solo contemplarían el incendio y comentarían lo horrendo de todo
aquello?
Si nos
obligamos o comprometemos a no dar lugar a comentarios que no representen una
intervención o parte de la solución, conduciría nuestras conversaciones a
productividad y no agregándonos a un gran número de chismosos. Allí no radica
sabiduría y desde luego no honra a Dios.
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Proverbios 11:13-14 El que anda en chismes…
Si la
conversación o el comentario no es para edificar, rescatar, corregir; deje de
entretener chismes. Testifique de Cristo o mantenga silencio, eso lo bendeciría
y no esparciría dolor o errores ajenos. Considere que su prójimo no recibe ningún
beneficio de lo que usted y otros comentan o los entretiene.
“Ella o él
no debió de haberse casado con …” ¡Ya están casados! Ahora es ver cómo en la
brecha, parados por ellos clamamos por la intervención del Señor; y si fuese
posible, ser los instrumentos utilizados por Él para contribuir, no criticar y
tanto más.
“Sabía que
esto o aquello no iba a durar…” Posible un negocio o algo más que algún hermano
buscando florecer, lograr trató. Si aquello no era contra las ordenanzas del
Señor, ¿Era usted parte de los espectadores que esperaban ver aquello caer?
¿Cuánto ama usted a su prójimo? ¿Cuánto acata lo que Dios espera de usted?
“Sabía que
no amontonaría a nada…” ¡Dios reprenda al diablo y a sus voceros que emiten
maldiciones sobre vidas! Si estaba anuente de lo emprendido, ¿Oró por ello? Si
hubiese podido contribuir con un consejo o asesoramiento, ¿Lo habría hecho?
Si usted es
un creyente, y uno de aquellos que así se expresaron o se expresan,
arrepiéntase y vuelva al camino de bendición.
Nada de
aquello mencionado siquiera debería formar parte de un diálogo que como
creyentes se debería de entretener, a no ser que contribuya con algo para
bendecir lo que ignorantemente muchos sólo critican o perdidamente comentan.
·
Proverbios 11:11- Por la bendición de los rectos la
ciudad es engrandecida, pero por la boca de los malvados es trastornado.
Si usted ha
formado parte de esa tendencia de comentar con otros los desaciertos o errores
de otros, de inicio al arrepentimiento y al cambio de dirección. Hay quienes se
deleitan con los problemas de otros, ¿Es usted uno de ellos?
Honre a Dios en lo
que entretenga, comenta, conversa. Esas conversaciones que surgen entre tantos
creyentes son vergonzosas y será juzgado por el Señor. Cada y toda palabra
emitida por el creyente recibirá su justa paga.