martes, 4 de febrero de 2020

EXAMINANDO ÁREAS QUE NO SE PUEDEN VER AL INICIO DE UNA RELACIÓN (CUANDO NO VA CONFORME A LO QUE ESTABLECE DIOS)


Proverbios 24:3- Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará;

Cuántos no han experimentado esa faceta inicial de su relación, ella, él, es la persona ideal, la que o el que siempre soñé.

Ella no puede estar sin él, él no puede vivir sin ella. Las horas no son suficientes para expresarte cuánto te amo yo. Las conversaciones eran largas y extensas. Planeaban juntos y soñaban juntos.

Para algunos se torna en una relación lleno de turbulencias en la que la tolerancia llega a cero y no se puede ya tolerar o esperar salir de la relación.

La pared divisoria que ahora los separara, ¿Cuándo se le dio lugar? ¿Quién fue el que lo levantó?

La capacidad de amar de una pareja no depende emociones porque siempre estarán presentes, tendrán variantes; un momento actúan adorables, en otras instancias pareciera que hasta detestables; en instancias es como si se estuviera lidiando con un perfecto extraño o desconocido. Momentos hay en donde el egoísmo se da lugar y posible es que uno actúa en forma en que sólo él o ella le conviene o le agrade, para su beneficio o recompensa personal.

Cuando se va avanzando en edad, debido a las experiencias ya vividas, una relación no está basada en solo un sentimiento (¡Gloria a Dios si está presente!), sino un compromiso contraído (matrimonio), el cual para Dios es inquebrantable.

Proverbios 18:22- ¿No han leído, replicó Jesús, que en el principio el Creador los hizo hombre y mujer, y dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo? Así que ya no son dos sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

La nueva fase en la relación ante el Señor ahora implica:

a. Tolerancia: esto es poner por encima de todo las diferencias.

b.  Sacrificio: en muchas instancias ya sea por enfermedad, deterioro por edad, ya no se puede compartir o convivir como anteriormente se hacía.

c. Entrega: esa entrega es incondicional.

Ch. Compromiso: este hecho permanece estando en agrado o desagrado, satisfecho o lo contrario. Para el Creador hay un lazo inquebrantable.

d. Determinación o esfuerzo: aquel que ha definido la marcha aun a pesar de toda contrariedad.

e. Sobre llevar: aunque las diferencias subsisten, no se permitirá que esta interfiera con lo que Dios espera de los suyos.

No formen yunta (pareja) con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo?
(2 Corintios 6:14-15)


Cuando el hombre, hace su escogencia, si no ha sido conforme a lo que ordena el Señor para con su pueblo, posible es que fue al infierno por ella, fue lugares fuera de lo que Dios había determinado para él siendo o perteneciendo a la fe. Empero, el compromiso ya fue establecido y por ende conlleva y conllevará esfuerzo. Esfuerzo en mantener con vida a aquello que se niega a vivir, esfuerzo en mover aquello que se niega a cooperar, el esfuerzo en sembrar en tierra arrida, seca; en instancias desértico de todo lo bueno (sentimiento real, honesto).

2 Corintios 6:14- No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?

Amor selectivo y emocional es la primera escena en una relación, pero después del matrimonio y en los cursos de los años torna a un amor responsable ante Dios y consigo mismo, como pareja. Porque en muchas instancias en las vidas de las parejas se forman laberintos, encrucijadas, tormentas y deslices de tierra, que, si no se está avisado o velando por lo menos uno de ellos, se perderá mucho más de lo que creyeron posible, ya que, al darle cabida a amargura, ira, se abre lugar a puertas como infidelidad. De ser que algunos de los males mencionados tomen forma, se compromete la integridad, honestidad, sinceridad y esa relación, comunión con su Redentor, Salvador.

 El amor depende de un compromiso, no con un hombre o una mujer, empero, con el Señor.

Para aquellos que aún no han llegado a esa etapa de formar un hogar, hágase un favor, expíe (purgue) en carne ajena, y en base a las devastaciones que han quedado evidente ante sus ojos o experiencias oídas, no camine por el mismo error. No se una a yugo desigual, asegúrese que él o ella amen más al Señor que a usted. Cuando el compromiso ya está establecido con el Redentor de manera firme, habrá mayor bendición acompañándolos en la travesía que es establecido por Dios, hasta que la muerte los separe.

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