El hombre a través de los años siempre le ha
adjudicado a Dios cuando algo malo acontece, ¿Por qué lo ha permitido? ¿Por qué
ha enviado tal calamidad? ¿Si es un Dios de amor por qué ha permitido tal devastación?
Sin embargo, cuando todo marcha en la dirección que
ellos han planeado, ellos están tan satisfechos con todo, que el crédito les
pertenece sólo a ellos. Aquello ha sido por obra y gracias a su conocimiento,
capacidad, destreza, profesionalismo, habilidades, talento, inventiva,
creatividad, y cuantos otros argumentos puedan armar o presentar.
En parte tienen toda la razón al querer tomar todo el
crédito de sus logros si han sido a través de mecanismos en donde ya sea debido
a astucia, actos injustos, por calumniar o desacreditar a otro han logrado lo
que poseen el día de hoy, entonces, todo el crédito es suyo y del adversario
que le ha dado lugar en su vida.
En pocas instancias el hombre está dispuesto a
proceder conforme a lo que el Señor establece. Israel ha sido un vivo ejemplo
de incurrir una y otra ves en situaciones y escogencias que transgredían o
violaban todo cuanto su Hacedor les había impartido que no se hiciera.
El mensaje de separarse de aquello que ha estado
reinando o controlando sus vidas para estar en el mal, es el mismo mensaje al
mundo que se les envía. Es necesario un cambio de dirección, un cambio de
valores, un cambio de aquello que les ha estado controlando a tal punto que los
ha arrastrado a tener un corazón endurecido y en rechazo a todo lo sacro y
santo. Un renuevo o un brote espiritual es necesario para poder abandonar las
viejas actividades y poder moldearse a través de la transformación que sólo
podrán recibir a través del medio provisto por el Padre celestial, el cual es
su Hijo.
Y prosigue la Palabra advirtiendo, ¿por qué moriréis…?
Esto es, si permanecen en el mal, su acción acortará su vida, provocando una
pérdida no solo física, sino que al igual espiritual. En el plano humano todo
habrá finalizado, empero, en el plano espiritual todo da inicio al castigo
eterno, que es el lugar que todos acabaran sin Jesús en sus vidas.
Las Palabras del Creador es una voz de alerta,
despierta, examínate, ponga en orden su casa física y espiritual.
Como se hizo mención al inicio, la mente carnal sólo
asocia al Señor con las calamidades, los desastres. Como si el Hacedor
solamente desea infringir daño, aquello es uno de los más grandes engaños del
infierno; y se ha proliferado grandemente. ¡Gloria a Dios por aquellos que ya
han entendido y conocen la verdad!
El mensaje para Israel y para todo aquel esta
completamente claro. Dice Jehová, Yo no quiero la muerte del que muere. Jesús
dijo: El ladrón no viene, sino para hurtar, matar y destruir; Yo he venido
para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10).
Por ende, es de entender que los planes de Dios para
Israel, para el hombre son planes de bien, el cual está extendido para todo
aquel que haga uso de ello. ¿Cómo se logra hacer uso de ello? La respuesta
procede de los labios de Dios, ¡Convertíos, pues, y viviréis!
¿Qué implica una conversión? Usted está en una
dirección dada contrario a lo que ordena el Señor, implica abandono de esa
postura o trayectoria en la cual ha estado o está. Al igual envuelve una
metamorfosis, una transformación total de su persona, el cual sólo el poder de
Dios lo puede hacer en su vida. Pero, todo inicia con su acción, reconociendo
el lugar en el cual está y el lugar en la que debe de estar. Ese es el cambio
que le concederá vida, una vida llena, abundante el cual sólo se puede conocer
y experimentar a través de su relación con el Todo Poderoso Dios.
Ezequiel 18:31- Echad de vosotros todas
vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un
espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?
18:32- Porque Yo no quiero la muerte del
que muere, dice Jehová, el Señor. ¡Convertíos, pues, y viviréis!
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