Un joven entre la edad de los
doce o trece años observa la cabellera de su madre, pudo apreciar por primera
vez algunas canas que de ella había brotado, esto le causó curiosidad y surge
de él un interrogante el cual quería despejar, del cual surge, mamá, ¿Qué
provoca las canas? La madre le dio una respuesta que lo conmovió: ¡Ay hijo! De
sufrimiento.
Él casi de inmediato ante
aquella respuesta de aquella madre que tanto amaba, admiraba y respetaba en
gran manera, mamá, aseguraré que yo jamás sea un causante de una de esas canas.
Ese fue el compromiso, las palabras que surgieron al haber atendido a la
respuesta de ella.
¿En cuántas instancias surge
un compromiso casi al instante al quedar expuesto a algo que se desconocía y
formaría parte de normas que orientarían aquella vida?
Este jovencito dejó con total
claridad, que no era sólo curiosidad aquello que lo embargaba, mas bien,
permitió tener debido a su reacción algo de su carácter, sensibilidad y su
sentido de responsabilidad.
1. Queriendo
entender para evitar, no para practicar. ¿Para cuántos aquello es una realidad?
2. Anhelando
entendimiento de algo que desconocía, para hacer de ello una norma para
proseguir con cautela, honrando y valorando.
Ha habido tanto conocimiento adquirido ya
sea por un diálogo, una lectura, una pregunta; para luego, ¿qué hacer con ello?
3. Deseoso
de manifestar su amor hacia su madre, no sólo con palabras, empero, con
acciones.
¿En cuántas instancias se procede de
manifiestos a acciones que deja en evidencia lo anunciado?
4. Entregado
a evitar cargas, cooperando en su crecimiento y sometimiento a instrucciones.
Conocimiento de aquello evitar o hacerlo
una práctica, forma de vida, debería ser la norma, empero, no siempre es la
realidad; ya que ha habido tantos que, aun habiendo adquirido comprensión, han
optado por introducirse en aquello mismo que debieron evitar.
Es grato poder considerar que
aun a pesar de esa joven edad, había madurez en él para decidir y determinar lo
que haría con la respuesta de su madre. Aquel
jovencito creció y cumplió con su compromiso dado a esa tierna edad.
En contraste a lo que se acaba
de exponer, hubo aquel que trató de reunir información sobre aquello que observaba
en el círculo en la cual estaba, estos estaban haciendo uso de drogas, él hasta
ese momento no formaba parte de aquella prisión en el cual aquellos estaban;
sin embargo, sus preguntas con respecto a aquello que allí ocurría, no era para
alejarlo de los vicios, fue para finalizar siendo uno más que con la
instrucción que recibía de aquél mal, se entregó aún viendo los despojos que
deja esa condición.
Preguntas que surgen, con qué
objetivo, ¿para hacer cambios o para incurrir en yerros o erratas? ¿Cuál es su
realidad? ¿Con qué finalidad trata de recibir respuestas?
¿En cuál de las dos posiciones
se ubica usted? ¿Para evitar caer al precipicio o para desplomarse por ella?
Sólo Dios y usted están en conocimiento de su realidad.
Proverbios
4:7- ¡Sabiduría ante todo! ¡Adquiere sabiduría! Y antes que toda posesión,
adquiere entendimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario