sábado, 23 de julio de 2022

¿EN QUÉ ESTÁ FUNDAMENTADO? (¿POSITIVO O EJERCITANDO LA FE?)

  

¿Sobre qué pilares descansa la positividad?  El ser positivo, ¿de qué se alimenta, se nutre para su existencia?

Hay personas que son positivas, pero, no son bíblicos; son constructivos, mas, no fundamentados en ninguna formación de las Sagradas Escrituras.

Cuando se expresa que se es una persona positiva, lo que allí se declara es que se es real (a los valores altruistas o aquello al que se han entregado), efectiva, auténtica, verdadera, seria y objetiva. Empero, todas estas cualidades no se originan de una vida que vive sujeto o entregado al Señor. La positividad se encuentra o surge en dirección a aquello en lo que se está comprometido, sea esto bueno o malo. Con resultados que beneficien a otros o que positivamente se entregaron a lograr sus objetivos.

No se tiene que estar en la fe cristiana para ejercer esta capacidad o entrega. Para muchos, parte es de una práctica filosófica, un marco de pensamiento como su fuente de conocimiento para su desenvolvimiento.

Tantos hay en la vida cristiana que hacen uso de esta expresión como si fuese propio de nuestras creencias. Y en vez de referirse a su fe o creencia en Dios (el cual es posible que así tristemente sea su base de referencia), hacen uso de la palabra positivo.

La estimulación de la positividad puede surgir de cualquier lindero que hace uso de esta práctica ideológica, ya sea esto de una secta, agrupaciones de cualquier nivel o práctica. Declaran, soy una persona positiva y voy a triunfar en esto o aquello, y puede no estar sujeto absolutamente a nada que ordena el Señor.

Esto debería ser parte de lo que realmente debe de emanar de los labios de todo creyente, si esta fuese su realidad, el eje de su vida:

·         Porque tengo fe o confianza, no en los recursos que poseo o en la capacidad que hay en mí, empero, la fe o seguridad está puesta en el Autor de sus días y el único que puede hacer una realidad de lo que en Él se espera por haber depositado todo en Él.

·         Porque le creo a Dios, todo cuanto declara, promete; porque su vida se rectifica con lo que Él establece, habrá resultados, se recibirá lo esperado en Él; simple o complicadamente será. No porque positivamente lo atraje de alguna manera mística, sino porque su fe, su certeza en lo encomendado al Señor fue compensado.

El pensamiento positivo no necesita del Creador. Deténgase a examinar vidas que han ejercitado el pensamiento positivo y podrá llegar a la conclusión que, lo que allí se refleja es una reflexión secular que los rige y tiene gran cabida, aceptación, ya que ellos pudieron llegar en base a su propio esfuerzo y dedicación. Esa es su filosofía y dedicación a alguna fuerza interna que atrae aquello que buscan.

E igual hay seculares que hacen uso de la palabra “fe”, sin embargo, no fe en Dios, pero, en sus propios medios para hacerlos llegar. Lo que realmente deberían estar declarando es que tengo una total dependencia en mis logros y esfuerzos humanos. Al igual algunos expresan que tienen “fe” en la humanidad, esto es entre los paganos (¿Serán ellos solamente?). Muchos jamás pueden hacer uso de la palabra fe en propiedad, ya que no lo conocen, no lo entienden, y mucho menos en nada puede asociarse en base a lo que sus vidas representan, su carrera o negocios. Pensamiento positivo jamás le dará crédito u honra a Dios, converge en el esfuerzo y logro humano; su argumentación es que, por esta o aquella actitud, se atrajo esto o aquello.

Para el creyente, es confesión de fe en lo que el Señor puede hacer, está haciendo y hará entre ellos en todas las direcciones presentadas y aun suspiradas.

El llamado de Dios para el creyente es total dependencia de Él.

·         ...al que cree todo le es posible (Marco 9:23).

“...al que cree... No en sí mismo y su capacidad, empero, en su Creador. No en un pensamiento positivo, mas, en un Dios que todo lo puede hacer.

“...todo le es posible...” Porque Dios compensa esa fe ciega y firme en Él siempre.

 

·         Su fe en Dios es la certeza de lo que se espera y la convicción o convencimiento de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

Jamás en su capacidad o en mi capacidad independiente de Él, “por mi pensar he de atraer esto o aquello”. Hay tantos que están cosechando engaños o decepciones debido a aquello en lo que han confiado o depositado su confianza, devoción.

 

·         Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (Mateo 22:37).

Cuando esto es una realidad en las vidas, nada que establezca Él se desplazará por creencias o tendencias vanas.

 

·         Mi Dios pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).

Nada que acontece en la vida de un creyente es debido o es a través de un pensamiento positivo, pero, por su fe arraigada en Él, sí el Soberano Dios que todo lo puede.

 

·         ... y diga el débil fuerte soy (Joel 3:10).

 Hay una metamorfosis, trasformación para todo creyente en toda situación que enfrenta, ya que esta declaración es aceptar lo que Dios y sólo Él hace en la vida de todo aquel que le cree y le obedece. De absolutamente nada grande a algo increíble con el sello del Hacedor.

No hay ningún aspecto de la vida espiritual del hombre que pueda ser fructífero separado del Señor. La confianza jamás reside en sí o en capacidad que le ha dado, más bien lo que hará a través de ello.

 

o   porque yo sé en quien he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día (2 Timoteo 1:12).

 

Todo creyente es primeramente “Bíblico” (rigiéndose por lo que establece Dios), y la calidad de vida positiva que hay en el camino del Señor se reflejará, se hará notorio a través de todo cuanto se haga y se diga.

Todo se establece, se abre o permanece cerrado en base a creer a Dios o buscar que se haga su santa voluntad.

Creer a Dios, el Soberano, y resignarse o complacerse en su santa voluntad (aquello que se espera, aquello que no entienda; aquello que ha dicho que no será, que no es el momento), porque siempre de ello tiene planificado algo especial o que superará toda expectativa. Trate usted de superar los planes de Dios para su vida, ¿aún lo está intentando? Pero, ¿Cómo sabría usted lo que tendría si nunca lo esperó o buscó de Él?

¿Es su Dios sólo poderoso para salvar, empero, no para guardar?

De la siembra de su Palabra en la vida de todo creyente, de la vida en santidad que a Él se entrega, del temor santo que a Él se ofrece, surge el bien que se transmite, se vive; y de aquello lo positivo que del pueblo de Dios se recibe, realmente es la virtud de lo que el Espíritu de Dios a los suyos brinda.

 

sábado, 2 de julio de 2022

LO PERDIDO Y EL DON DIVINO (PERDONAR ES UN PRIVILEGIO)

 

Si hiciéramos un desglose o separación en sílabas de la palabra, es como si esta nos presentara o sugiere el siguiente escenario.

a.  “per” (prefijo) – algo perdido, extraviado de la posición o del bien que se tenía; caído en fuertes corrientes imposibles de recobrar. Al fondo de un lugar inaccesible de alcanzar. Aquella deuda tan cuantiosa que no se podría saldar, no dejando un centavo al deudor para continuar en su diaria existencia.

     b. “dón”  (sufijo)– y en medio de aquello que no puede atender o restablecer por sí mismo es alcanzado por un “don inefable”. Aquella liberación de una prisión causada, rescate de una condición provocada, alcance de aquella luz en aquel abismo interminable creado como resultado.

Lo perdido, recibiendo oportunidad. La mano de rescate, la llave en posesión de Aquel que sólo puede liberarnos, el cual nos mira y dispuesto está a concederla, y el cambio está para ser recibido.

Lo perdido aún en el lugar en donde no puede ser encontrado y resuelto, ya que aquello está para ya no ser. Hubo implosión (devastación interna), la explosión se dio lugar; todo en ruinas, valores perdidos, virginidad violada, vidas torcidas y más.

Empero, hay una sola esperanza para liberar, volver a recobrar lo que ya nunca sería; lo inservible y desechado, aquello en escombros tanto interno como externo.

Hay una vía para que todo pueda ser encontrado, para que los trapos de inmundicia sean limpiados, saneados, lavados. Y todo aquello perdido y desechado pueda ser encontrado.

·         ...porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se habría perdido (Mateo 18:11).

Nada puede localizarse en ningún lugar o estado en que no pueda por el Señor ser hallado.

Cuando se ha transgredido alguna ley humana, jurídica, aquél ha abierto las puertas de la prisión, y aun habiendo servido sus años de condena, sobre él permanecerá el estigma, la marca del mal o error en que haya incurrido.

Cuando ha sido una falta entre relaciones o áreas de trabajo, liderazgo, aquella persona ante el cual o las cuales el error o mal fue hecho, disponen del otorgamiento de proceder como a ellos mejor les perezca y con las implicaciones que esta sea.

Podría resultar en un despido laboral, en el retiro de una amistad, una relación o compromiso matrimonial en separación o divorcio, una disociación de cargo.

Y cuando todo aquello ha caído al hondo mar de nuestra existencia e improbabilidad de resolver, si hay un genuino arrepentimiento y entrega al Señor, todo aquello que justamente ha acontecido debido a las faltas y acciones en las que se ha incurrido, se presenta oportunidad aun para aquel que así se decida por el perdón, que no únicamente restaura su vida física brindándole nuevas oportunidades, sin embargo, al igual es librado, encuentra salida de la prisión eterna que sin el perdón de Dios así sería para su alma.

Hay instancias en que el perdón y la exoneración humana no serán encontrados u otorgados. Pero, el más grande y vital para la eternidad lo concede el Señor, mas, ¿cuántos realmente hacen uso de ello? De aquel perdón divino indispensable y vital para toda vida, para que pueda volver al cause en donde siempre debió de estar, para estar en paz o volver a la paz con su Hacedor.

 

El perdón tiene un rostro triste y alegre,

Un sentir de gratitud y de humildad,

Algo obtenido y perdido;

Ya que en algo se incurrió, para recibirlo.

 

Mas, admitido encausa,

Librando del yugo opresor,

Que ahogar quería al caído,

Destruir quiso al vencido.

 

Es haber llegado a la orilla,

Después de haber caído, en mar abierto,

No seguro si se llegaría,

Sin certeza de que recibiría,

Aquella oportunidad deseada.

 

Pero insisten los males,

Las grandes batallas presentes;

¿Quién escucha, recibe, persiste?

¿Librado fue? o

¿Prosigue, en las vertientes de peligro?