jueves, 20 de julio de 2023

ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN PARA NO PERDER DIRECCIÓN

  

La preparación es definitivamente la respuesta para el tiempo actual en el que se vive. El poder afianzar, el poder escalar culturalmente, académicamente es la mejor vía.

Superación no se confina a una edad en particular, superación debe ser la agenda de toda persona en la capacidad que pueda. De una manera u otra ante los cambios tecnológicos que se vive cada día, cualquier y toda persona debería incorporar en su haber algún conocimiento para mantenerse en la evolución, ya que mientras se esté con vida, en este mundo cambiante, se tendrá que ajustar a los cambios e implementaciones que se presenten para el desenvolvimiento normal y diario.

No es crear una adicción a la tecnología, pero sí, a la actualización de conocimiento con respecto a este mundo evolutivo. Adquirir el conocimiento que le podrá permitir interactuar con todo aquello que lo rodea.

Ninguna edad está exenta, mientras tengan vida el no mantener conocimiento o noción en todo cuanto está ocurriendo a su alrededor, estará en desventaja en muchos aspectos que le podría favorecer.

La desconexión del mundo real ciertamente lo afectará y lo mantendrá marginado. No se está sugiriendo y mucho menos alentando que necesariamente tenga que estar involucrado en todo lo innecesario, más sí en aquellas áreas que representen o representarán su medio para poder interactuar con individuos, como al igual, en corporaciones.

Pero, al igual como indispensable es el mantener el conocimiento actualizado para una mejor vivencia o existencia en la sociedad, al igual conocimiento en lo espiritual es vital, crucial para poder tener respuesta verdadera y no comprometida con ningún plano o tendencias, extremos, o el simple hecho de formar parte de aquellos que no cultivan o atienden su vida espiritual.

Los valores, la moral está según algunos en evolución. Hay nuevos reacondicionamientos para poder acomodar y darle cabida a lo que Dios rechaza y condena. El hecho de sólo contemplar el entretenimiento, la vestimenta, la conducta, las nuevas tendencias, y los procederes blasfemos, sin temor o respeto alguno al Autor de sus vidas.

Todos recurren a la voz autoritativa de cualquier y toda investigación de dada temática, se llevan a cabo investigaciones hasta poder concretar aquello que se requiere determinar.

Ahora bien, para los que profesan la fe cristiana, no hay otra ley o autoridad mayor que no sea las Sagradas Escrituras. Es entendible que para aquellos en sextas o incredulidad, agnósticos, y cuantas otras divisiones alejadas de la doctrina bíblica, para ellos es irrelevante lo que declara o dictamina Dios. Prueba clara de esto es el mundo actual con todos sus cambios y valores perdidos, y las tendencias que hoy están rigiendo y declarándose sin hallar resistencia, sin encontrar oposición.

Si el creyente no acude a la autoridad en su vida, o referencia para poder identificar la verdad en la cual tiene que basarse para refutar o rechazar de manera cortante cualquier exabrupto o desplante de barbaries, usted podrá ser arroyado por cualquier filosofía o nueva tendencia, y sin juicio crítico o fundamentación cristiana.

La continua preparación en conocimiento tocante a lo que dice y está establecido por Dios, siempre debe de ser el marco para la determinación, ya sea esta aceptación o rechazo de cualquier alteración o cambio a las normas de la vida.

Todo está en un proceso de cambios, nuevos valores, nuevas aceptaciones que varias décadas atrás jamás si quiera habrían encontrado un suelo fértil, abonado como lo es el día de hoy. Mas de personas en aceptación en muchas instancias de aquello que si quiera entienden, sin embargo, le han dado cabida, y en ella muchos han quedado entre lazados o adeptos al mal que aquello realmente encierra.

La actualización tecnológica es de gran importancia en lo que respecta a lo realmente necesario para mantener su posición de una persona al día con los constantes cambios para poder desenvolverse en las áreas que le corresponden.

 

·         Proverbios 8:33- Escuchad la instrucción y sed sabios, y no la menospreciéis.