martes, 24 de octubre de 2023

¿CÓMO CONCILIAR O JUSTIFICAR AQUELLO CONTRARIO? (¿ESTARÍA DISPUESTO?)

  

Si un cargo le obliga a mentir, engañar para lograr que prospere ya sea en un negocio o su propia agenda, ¿estaría dispuesto a hacerlo para lograr su finalidad?

Algo hay dentro de los valores y la ética tanto moral como profesional, todo se justifica y todo se le da un voto de aceptación, ya que según se argumenta, es únicamente en el empleo en donde se le da uso a cualquiera de los puntos tratados, y realmente no es su forma de ser y sus valores. Pero, de no ser así, ¿Cómo lo ha podido conciliar? ¿Cómo lo clasifica o lo justifica? Y allí se mantiene, permanece como si todo está en la mejor categoría.

Posible sea que una de las difíciles profesiones es el de un abogado, ya que un defensor, se ve comprometido a defender aun aquellos que justamente saben que son culpables, pero, por la remuneración o el empleo, logran atenuar la conciencia y proceden con su cargo.

De ser que estos han podido llegar a un ángulo o punto dado en la vida, en donde ellos creen que todo se resuelve con el simple argumento, que todo aquello es parte de su profesión, independiente de su profesión de fe.

Aunque las leyes son las que deben hacerse cumplir, para algunos de estos hombres que forman parte del bufete de abogados, estos pueden convencerse a ellos mismos que algo es blanco, cuando ante el rostro realmente despiadado y complicado presenta el argumento legal para liberarlo.

¿Cuántas celebridades, atletas, actores? Han logrado su libertad, por la manipulación de uno de estos abogados al jurado, y su argumentación ante el juez.

La versatilidad y profesionalismo de un observador de la ley, jamás se le debería otorgar argumento alguno para poner en peligro a cualquier otro transeúnte o descuidado en su paso por esta vida.

Si usted como abogado puede poner en tela de juicio su fe, integridad y sobriedad moral y profesional, legal, sin ser inquietado por ello, esto no es un arribo a profesionalismo. Es haber descendido al mismo infierno, en donde solicitó a los demonios su asistencia y asesoramiento para poder lograr su objetivo.

Cualquier y toda labor o profesión en donde para lograr ya sea popularidad, preferencia, buenas remuneraciones, está dispuesto a comprometerse con aquello que simplemente no debería de considerarse, la situación en sí siempre estará presente en este plano humano. Pero, que usted o alguno pueda responder al llamado sin la más remota inquietud, debe realmente examinarse y considerar realmente de qué no sería capaz, con tal de lograr esto o aquello.  ¿Cómo realmente puede conciliar dos mundos completamente opuestos? Y luego aducir que usted es un aporte a …

 

·        “Júzgame, oh Jehová, conforme a mi integridad.” (Salmo 7:8).

         La integridad y sobriedad espiritual jamás antepone nada a ella, más bien la sostiene en medio del rechazo o condiciones que desfavorecen a la creencia cristiana. Un creyente tiene un sólido compromiso, uno que debería y debe ser inquebrantable, este es con su Hacedor. Siendo esto su realidad, compromisos contrarios a lo que debería ser o aquello que debe sostener, no sería o será violado, quebrantado por ningún motivo, razón o circunstancia.

Antepuesto a un título, una profesión; antepuesto a riquezas, fama o fortuna. Su fe o compromiso con Dios no es negociable o usted no debe comprometerse con absolutamente nada que permitiera que su fe fuese avergonzada.

Usted habita en un mundo en donde todo es aceptable, en donde todos fácilmente hallan justificación para hechos comprometedores, ¿Es usted uno de ellos? ¿Estaría dispuesto a comprometer integridad o estaría dispuesto a pagar el precio para honrar a su Dios?