Hay ocasiones, no siempre, que tenemos un modelo de casa que queremos
construir. Y en instancias resulta una casa si acaso completamente fuera de
todo lo que se había conceptuado, las cosas toman un giro en otra dirección.
Así ha resultado probablemente con la pareja que para usted habría sido la
ideal, la carrera o preparación para ello alcanzar. Hay tantos giros en planes,
decisiones. Algunos logrados y otros completamente remotos, distantes a su
cumplimiento.
Empero mientras se avanza en esta vida hay reajustes, segundas
consideraciones a todo cuanto se va desarrollando. Y para muchos estos cambios
ha resultado una bendición no planeada o esperada, al igual para algunos ha
resultado una prueba o desafío que no necesariamente se había elegido. Pero, en
ambas circunstancias la gracia de Dios sobre aquellas vidas que le pertenecen,
pueden apreciar la mano de Dios en medio aun de los eventos que no formaron
parte de los planes.
Sólo Dios puede de algo fuera de curso, fuera de control, fuera de
sentido, cobrar un bien de aquello si a Él se le entrega.
a. Si fue planeado sin la aprobación del Señor y
vuelve al camino de sometimiento; aquello golpeado y maltratado, de aquellas
obras maravillosas que sólo el Todopoderoso Dios puede hacer, hará algo
especial.
b. Si estando en la voluntad de Dios, aun hay
obstáculos, este sí forma parte del ataque del enemigo de nuestras almas, el
acusador. Empero Dios se glorificará, hará.
Encomienda a Jehová tu camino,
confía en Él y Él hará.
Esto implica que las cosas deben
salir de tu control y ser depositado en las manos del Supremo Dios.
Encomienda a Jehová tus obras y
tus pensamientos serán afirmados (Proverbios 16:3).
La pregunta que se presenta en esta
instancia es, ¿Qué en las manos de Dios podría ir mal? ¿Qué complicación podría
haber? ¿Quién guiado por el Señor llegó al lugar equivocado? Cualquiera de los
hechos allí mencionados en los interrogantes señala a hombre, jamás a Dios.
Jacob había iniciado su vida en astucias y engaños, obteniendo por
mentir a su padre la bendición que le correspondía a s hermano Esaú. Pero en
medio de toda esa confusión, un Jacob rendido y totalmente dependiendo de la
intervención de Dios para librarlo e girar las cosas, pudo ver la poderosa mano
del Señor interviniendo (Génesis 32:1-31).
Jacob había estructurado su vida a su manera con manipulaciones,
astucias y torciendo las cosas a su favor. Empero, gloria a Dios permitió que
el Señor retomara el control y la dirección de todos los aspectos de su vida, y
vino el cambio. El viento tempestuoso había cesado y el viento ahora impulsaba
su vida a una buena navegación.
Cuando tratamos de manipular eventos y vivir separados del Señor,
siempre habrá contrariedades.
Axioma: sólo Dios puede hacer que un viento en contra trabaje a favor.
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