Hay tantos
acontecimientos en una vida, ya sea corta o de ciertos años. Algunos dignos de
hacer mención y memoria de ellos, y otros que preferible es ni tratar de evocarlos
por ninguna razón. Capítulos que no han sido gratos, favorables; más, hechos
vergonzosos, que, de no ser por la misericordia de Dios, ¿cómo haberlos
cruzados y estar en donde hoy permite estar?
Sin embargo,
permaneciendo en esa precisa temática, realmente lo importante de ello es, ¿qué
se aprendió a través de esos hechos, cualquiera que haya sido? Creó una persona
más prudente, juicioso, completo; o simplemente se ha proseguido con la misma piedrecilla
en los zapatos, creando más y más dolor, porque no se han dignado en detenerse
y hacer la corrección o el cambio debido, el indicado.
No puede ser que ya en
conocimiento de lugares que se deba evitar, aún se frecuente. No puede ser que
las compañías que representaron tropiezos, aún continúan vigentes en su
entorno. De hecho, si es así, ¿qué exactamente desea o busca en el mismo lugar?
Ha habido personas que
han podido salir de condiciones inimaginables, que, de no ser por sus propios
labios, no se podría si quiera concebir aquello que han atravesado. Pero, no
son víctimas del pasado, abusos o errores.
Han aprendido a buscar
una salida, han aprendido a salir de fosas, han aprendido a dejar atrás todo aquello
que sería de estorbo en su actual estado, en la oportunidad que Dios les ha
dado.
No se puede retroceder al
pasado para enmendar, pero, sí se puede dejar o abandonar aquello que fue una
prisión para vivir libres y desligados de toda aquella argucia o enredo que fue
entretejido a su alrededor.
¿Quién puede caminar
mirando hacia atrás? ¿Quién puede alcanzar no enfocado en lo que se está
tratando de lograr?
Nadie está en camino a
nada producente con el ayer a sus espaldas, aquellos que fueron diseñados para
desestabilizarlo. No le de esa
satisfacción a su adversario, por la gracia y el poder del Soberano, siga extendiéndose
y no se pliegue ante nada.
Algunos pasados se pueden
revivir una y otra vez, porque se puede hallar fuerzas en ello.
En una ocasión un siervo
de Dios, le pidió a algunos hermanos que cerraran los ojos y que hicieran memoria
de situaciones difíciles en las cuales se estuvo, y luego contemplar en dónde
se está el día de hoy. Del lugar en que se estuvo, y el lugar en que hoy los ha
ubicado o ha permitido estar el Señor. Y de esa experiencia, algunos rostros
mostraron satisfacción o agradecimiento porque pudieron poner en perspectiva
que aquello que fue una grande prueba hoy es solo un vano recuerdo, porque la
misericordia y la bondad del Padre de amor los ha amparado y guardado.
Filipenses 3:13- Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,
No hay comentarios:
Publicar un comentario