domingo, 13 de agosto de 2017

DE NO SER POR LA MISERICORDIA DE DIOS



Hay tantos acontecimientos en una vida, ya sea corta o de ciertos años. Algunos dignos de hacer mención y memoria de ellos, y otros que preferible es ni tratar de evocarlos por ninguna razón. Capítulos que no han sido gratos, favorables; más, hechos vergonzosos, que, de no ser por la misericordia de Dios, ¿cómo haberlos cruzados y estar en donde hoy permite estar?
Sin embargo, permaneciendo en esa precisa temática, realmente lo importante de ello es, ¿qué se aprendió a través de esos hechos, cualquiera que haya sido? Creó una persona más prudente, juicioso, completo; o simplemente se ha proseguido con la misma piedrecilla en los zapatos, creando más y más dolor, porque no se han dignado en detenerse y hacer la corrección o el cambio debido, el indicado.
No puede ser que ya en conocimiento de lugares que se deba evitar, aún se frecuente. No puede ser que las compañías que representaron tropiezos, aún continúan vigentes en su entorno. De hecho, si es así, ¿qué exactamente desea o busca en el mismo lugar?
Ha habido personas que han podido salir de condiciones inimaginables, que, de no ser por sus propios labios, no se podría si quiera concebir aquello que han atravesado. Pero, no son víctimas del pasado, abusos o errores.
Han aprendido a buscar una salida, han aprendido a salir de fosas, han aprendido a dejar atrás todo aquello que sería de estorbo en su actual estado, en la oportunidad que Dios les ha dado.
No se puede retroceder al pasado para enmendar, pero, sí se puede dejar o abandonar aquello que fue una prisión para vivir libres y desligados de toda aquella argucia o enredo que fue entretejido a su alrededor.
¿Quién puede caminar mirando hacia atrás? ¿Quién puede alcanzar no enfocado en lo que se está tratando de lograr?
Nadie está en camino a nada producente con el ayer a sus espaldas, aquellos que fueron diseñados para desestabilizarlo.  No le de esa satisfacción a su adversario, por la gracia y el poder del Soberano, siga extendiéndose y no se pliegue ante nada.
Algunos pasados se pueden revivir una y otra vez, porque se puede hallar fuerzas en ello.
En una ocasión un siervo de Dios, le pidió a algunos hermanos que cerraran los ojos y que hicieran memoria de situaciones difíciles en las cuales se estuvo, y luego contemplar en dónde se está el día de hoy. Del lugar en que se estuvo, y el lugar en que hoy los ha ubicado o ha permitido estar el Señor. Y de esa experiencia, algunos rostros mostraron satisfacción o agradecimiento porque pudieron poner en perspectiva que aquello que fue una grande prueba hoy es solo un vano recuerdo, porque la misericordia y la bondad del Padre de amor los ha amparado y guardado.


Filipenses 3:13- Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,


No hay comentarios:

Publicar un comentario