Mensajes que realmente
confunden y hacen considerar lo absurdo, y más aún lo condenado o prohibido por
el Señor. Esto es exactamente en donde se encuentra la cultura, la sociedad.
Cuántos no han alcanzado lo que
el mundo o muchos catalogan como éxito, y en medio de aquello tuvieron que
vender sus almas, para muchos sus cuerpos, sus creencias, su moral. De todo
esto ha habido confesiones de algunos o declaraciones que provoca pensar, ¿por
qué ir a estos extremos para lograr algo que de una forma u otra es efímero?
A costa de todo lo que realmente es lo importante o de gran valor. Una mujer que ha sido abusada para lograr
éxito (por productores, directores, etc.), un hombre que haya tenido que
someterse a ritos o confesiones, anexarse a grupos en donde la inmoralidad y la
blasfemia es parte de su agenda diaria para lograr la popularidad. Para algunos
de estos, aun habiendo profesado la fe cristiana que hoy ha sido avergonzado
debido a la asociación con algunos de estos.
Cuántos no se encuentran en
una encrucijada de donde no han podido, aunque aparentemente lo han querido
lograr o alcanzar, de salir del lugar en que están.
Ejemplo claro de esto son hombres
o mujeres que gozan de fama, popularidad, han desaparecido de los círculos en
donde siempre se les veía, ya que han optado por huir de compromisos que han
contraído para lograr el sitial que hoy los acompañan. Empero, no pueden
escapar de lo ya contraído, porque no ha sido una transacción con documentos,
ha sido para sorpresa de muchos pactos con las cuales están atados
espiritualmente. Y como muchos no entienden o se niegan a aceptar el único
medio que les puede proveer el medio de poder ser librados el cual es Jesús.
Acumulación de riquezas no es
felicidad, no es tranquilidad, no es la respuesta a la real necesidad interna.
Las riquezas tendrán su valor, pero no a expensas de vivir en una prisión
infernal en donde esas atormentadas vidas, no saben cómo salir o consideran
otras opciones excepto la única y verdadera para devolverles la paz que tanto
nacían.
Han logrado algo que creyeron
tener la respuesta, y ahora viven comprometidos con algo, añorando la libertad
que antes tenían.
Lo que ofrece una relación con
el Salvador, es la paz que excede todo aquello que alguna vez conoció, porque
la paz que brinda no puede o es cancelado por circunstancias, ya que Él o
debido a Él en sus vidas les brinda y les ofrece aquello que tanto es buscado y
sólo hallado en el Redentor.
Anhelar riquezas no es pecado,
éxito no es pecado; pecado es comprometerse a expensas de cualquier hecho para
poder lograrlo.
Jacob quiso riqueza y las
acumuló a través de estratagemas humanas.
Engañó a su padre para poder recibir la bendición que propiamente le
correspondía a su hermano (Génesis 27:14-29). Después de aquello tuvo que
huir. Al igual engañó a su suegro, pero,
al final de la vida de Jacob había aprendido y desechado prioridades
contradictorias a la justicia divina.
Giezi consideró que traficar
la obra de Dios con unas monedas de plata y unos vestidos, no necesariamente
representaba un mal, excepto que para obtenerlo mintió y trajo sobre sí
condenación (2 Reyes 5:21-27). Este perdió todo cuanto el Señor tenía preparado
para Él, por haberse comprometido con aquello que en nada se comparaba a lo que
habría recibido del Soberano Dios.
Judas buscaba éxito y
riquezas, a expensas de comprometer su alma para así alcanzarlo. Traiciona a
Jesús por 30 monedas de plata (Mateo 26:14-16, 47-50). La posición tomada de Judas se asemeja a la
del mundo, con tal de lograr mi objetivo no importa lo que tenga que hacer para
lograr mis propósitos.
Mateo 16:26- Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo
el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
No hay comentarios:
Publicar un comentario