Pareciera que todos los
inventos llegaron en el tiempo oportuno. Pareciera como si allí estaban
almacenados hasta que alguien decidió bajarlos de la tablilla e iniciar el uso
de lo que allí esperaba o se guardaba.
Pero todo tuvo su inicio en
una necesidad, un concepto o idea para solucionarlo, proporcionar un aporte
para cambiar el estado actual en que se encontraba todo hasta ese instante o
momento.
Y hasta cierto punto en la
historia, así ha sido. Alguien sin una preparación previa o vinculado con lo
que se está tratando de acoplar o formar va tomando aspecto. Y en medio del
esfuerzo fallas o malogros, sacrificios, deudas y desventuras. Sin embargo,
para aquellos entregados a culminar, no estar solo satisfechos en haberlo
iniciado o intentado, prosigue su marcha forzada y sacrificada.
De una manera u otra después
de tantos percances y desafíos, el producto va avanzando y el que lo conceptuó
va teniendo la oportunidad de no solo beneficiar a otros en el logro, sino que
al igual es beneficiado en gran manera con lo obtenido, lo logrado.
Es que Dios en medio de todo
ha depositado en todo hombre una función, un aporte en la medida que cada cual
lo permita o desarrolle.
Para algunos será un libro, un
poema, pintura, escultura; aporte en física, química, medicina; ingeniería,
arquitectura, astronomía; composición, ejecución instrumental; reestructuración
de algo ya existente, mejorando su función.
Para otros será enseñanza,
liderazgo, una vida ministerial. Todos en alguna función o ejecución que
representa un aporte, un cambio, un avance para el bienestar común o necesario.
Aun aquello que pareciera insignificante o que
le restase algún valor ante lo más honroso y sobresaliente, gracias a cada
aporte todos se han beneficiado y han podido avanzar.
Si alguien no hiciera las
labores manuales, ¿cómo se lograría mantener esa área necesaria en balance? Si
alguien no se dedicase a aquello que otros no considerarían, algo en medio de
todo aquello ha beneficiado.
Para aquél que produjo el
bolígrafo, es que se ha podido escribir tantas enseñanzas; el que dedicó tiempo
al pincel permitió que grandes obras pudiesen ser creadas; el que le dio forma
al cincel se ha podido contemplar tan hermosas esculturas.
Alguien en lo diminuto, otros
en lo grande; en lo visible y en lo oculto, todos con algo en común,
contribuyen en su capacidad en hacer de cada día en todo lugar, algo especial
para hacer que todo se desenvuelva de manera normal.
El diario necesita al corresponsal
para que desarrolle la noticia, necesita al editor para determinar aquello que
representará venta, a los impresores de la misma, a los distribuidores del
producto terminado y a los vendedores. Estos y más son necesarios para el éxito
de la misma.
Es que todo trabajo tiene un
valor, una necesidad; aquello que usted no haría, alguien dispuesto está.
Aquello no le resta mérito, no disminuye su necesidad y no lo descalifica.
Porque toda función tiene una contribución.
Cuando una función no está en
plena ejecución, probablemente ayudará a incrementar la importancia, de aquello
que diría que no es imprescindible, ya que la ausencia de ello, ha provocado un
desbalance.
Job 34:19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace
acepción de personas de príncipes, ni respeta más al rico que al pobre, porque
todos son obra de sus manos?
Proverbios 16:4- Todas las cosas ha hecho Jehová para
sí mismo, Y aun al impío para el día malo.
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