miércoles, 4 de julio de 2018

ALEGRE Y GOZOSO EN SU MISERICORDIA





Sal. 31:7 Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia porque has visto mi aflicción, has conocido las angustias de mi alma.

a.     Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia...
La misericordia de Dios. ¿Quién lo merece? Respuesta inequívoca, nadie lo merece. Pero el Señor lo brinda de su pura gracia y bondad infinita (ya que su bien jamás deja de ser, es inagotable).
1.     Por Tu mucha misericordia no hemos sido consumidos.
Me voy a alegrar y gozar en ella porque la misericordia de Dios impartida es:
a.      Liberación
b.     Sanidad
c.      Perdón
En cambio de dirección de cualquier estado en la que se haya el hombre y encaminado a algo mejor. ¿Cómo no gozarse y alegrarse en esta obra que hace Dios?
Aflicción estará presente o se presentará, pero la misericordia impartida del Señor nos libera de ella. Un alma angustiada, Dios lo ve y envía su poder para reponerla, sanarla. Es importante volver a reiterar, el Creador no se complace en la aflicción de ningún hombre, mas, tiene que ser justo y es justo en todo cuanto permite o hace.
Algo hay de lo “menos” de Dios, si acaso pudiese utilizarse ese término o expresión, que es un màs para toda vida.
Hay situaciones que hemos traído u ocasionado sobre nuestras vidas y el castigo está presente, empero, al igual la misericordia de Él esta para ayudar. El propósito de Dios nunca es para destruir, sus medios siempre residen en corregir.
Por la misericordia de Dios, lo que otros negarían, “oportunidad”; esto es lo que Él brinda, es un favor inmerecido, sin embargo, lo extiende y aun así muchos lo malversamos. Mas, para aquel que hace uso de ella, este se alegra y se goza en ello; por ese cambio de dirección brindado por el Señor.
La naturaleza humana desbocada o sin dirección arriba a impiedad, inhumanidad, crueldad. Muchos no desaprovechan ocasión para desplegar ese maldecido hecho. Y aún para aquellos la misericordia de Dios los alcanza, traducido en oportunidad (tiempo determinado por Él), para que puedan arribar al cambio. Por algunos aprovechados y por otros despreciado o rechazado (en su enloquecida marcha de lo absurdo y vergonzoso).
Y en el manifiesto de las contrariedades humanas, el Hacedor les extiende conmiseración, compasión, lástima (por ver su postura en su propia destrucción), piedad.
Gloria a Dios, que todo hombre ha recibido y recibe de la misericordia del Señor, ya que, de no ser por ello, usted no estaría.
Por las aflicciones que se ha tenido que atravesar. El Padre de Amor ha estado presente y fortaleciendo. Cuando la angustia del alma, ha estado por casi destruir el último sorbo de victoria sobre dada adversidad, su piedad desciende y levanta, restaura, como sólo Él lo puede hacer y hace.

Lamentaciones 3:22-23 
22- Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
23- Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.



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