Sal. 31:7 Me gozaré y me alegraré en Tu misericordia porque has visto
mi aflicción, has conocido las angustias de mi alma.
a. Me
gozaré y me alegraré en Tu misericordia...
La misericordia de Dios.
¿Quién lo merece? Respuesta inequívoca, nadie lo merece. Pero el Señor lo
brinda de su pura gracia y bondad infinita (ya que su bien jamás deja de ser,
es inagotable).
1. Por
Tu mucha misericordia no hemos sido consumidos.
Me voy a alegrar y gozar en ella porque la
misericordia de Dios impartida es:
a. Liberación
b. Sanidad
c. Perdón
En cambio de dirección de cualquier estado en la
que se haya el hombre y encaminado a algo mejor. ¿Cómo no gozarse y alegrarse
en esta obra que hace Dios?
Aflicción estará presente o
se presentará, pero la misericordia impartida del Señor nos libera de ella. Un
alma angustiada, Dios lo ve y envía su poder para reponerla, sanarla. Es
importante volver a reiterar, el Creador no se complace en la aflicción de
ningún hombre, mas, tiene que ser justo y es justo en todo cuanto permite o
hace.
Algo hay de lo “menos” de
Dios, si acaso pudiese utilizarse ese término o expresión, que es un màs para
toda vida.
Hay situaciones que hemos
traído u ocasionado sobre nuestras vidas y el castigo está presente, empero, al
igual la misericordia de Él esta para ayudar. El propósito de Dios nunca es
para destruir, sus medios siempre residen en corregir.
Por la misericordia de Dios,
lo que otros negarían, “oportunidad”; esto es lo que Él brinda, es un favor
inmerecido, sin embargo, lo extiende y aun así muchos lo malversamos. Mas, para
aquel que hace uso de ella, este se alegra y se goza en ello; por ese cambio de
dirección brindado por el Señor.
La naturaleza humana
desbocada o sin dirección arriba a impiedad, inhumanidad, crueldad. Muchos no
desaprovechan ocasión para desplegar ese maldecido hecho. Y aún para aquellos
la misericordia de Dios los alcanza, traducido en oportunidad (tiempo
determinado por Él), para que puedan arribar al cambio. Por algunos
aprovechados y por otros despreciado o rechazado (en su enloquecida marcha de
lo absurdo y vergonzoso).
Y en el manifiesto de las
contrariedades humanas, el Hacedor les extiende conmiseración, compasión,
lástima (por ver su postura en su propia destrucción), piedad.
Gloria a Dios, que todo
hombre ha recibido y recibe de la misericordia del Señor, ya que, de no ser por
ello, usted no estaría.
Por las aflicciones que se
ha tenido que atravesar. El Padre de Amor ha estado presente y fortaleciendo.
Cuando la angustia del alma, ha estado por casi destruir el último sorbo de
victoria sobre dada adversidad, su piedad desciende y levanta, restaura, como
sólo Él lo puede hacer y hace.
Lamentaciones 3:22-23
22- Por la
misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus
misericordias.
23- Nuevas son cada
mañana; grande es tu fidelidad.
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