Es de bendición cómo
los años, a algunos ayuda a reevaluar sus vidas, sus caminos, y optan por
corregir y enderezar aquello torcido; empero, para otros es una continuación de
una larga lista de más y más confusión.
¿Cómo puede ser
posible que todos contamos con el mismo tiempo, pero, algunos completamente
desaprovechados?
Personas que sus
vidas debieron haber sido enriquecidas, viven en una extrema pobreza
espiritual, intelectual y moral. Como si el tiempo se ha paralizado y se han
quedado atrapados en una prisión con una impuesta inmadurez.
¿Por qué para algunos
resultará tan difícil superar, realmente madurar? ¿Se confina a una posición
física o espiritual, mental o emocional?
Cuando el hombre no
decide reconocer y admitir sus faltas, errores o las áreas que necesitan ser reevaluadas
o reconsideradas para corregir, ajustar; todo podrá ciertamente desmoronarse
ante ellos y no concederán o reconocerán el por qué.
Cuán fácil resulta
ser ayudado cuando está la cooperación o cambio de dirección en la cual se
iba. Esto provoca a pensar en el conductor que se negaba a aceptar que
estaba conduciendo en dirección opuesta al lugar que deseaba llegar, empero,
por su obstinada forma de ser no lo quería admitir y continuaba conduciendo en
dirección opuesta. No fue hasta que después de largas horas y tiempo
desperdiciado que resolvió detenerse a preguntar y ser encausado hacia dónde
debería estar para llegar al lugar deseado.
¿Por cuánto tiempo
han de continuar conduciendo algunos queriendo llegar a felicidad y sólo son
hostiles? Queriendo llegar al éxito y no planifican para ello o debidamente no
se asesoran. Queriendo surgir, no se esfuerzan, no ponen todo su empeño.
Queriendo superarse, no se preparan, se posicionan para ello alcanzar, lograr.
Es que cuando se
permanece postrado o desinteresado en las cosas que podrían enriquecer su
existencia, no podrá ser asistido o ayudado para llegar. Si ha decidido ver lo
opuesto en todo aquello que realmente es un aliando para poder llegar o obtener,
allí permanecerá.
El hombre en su
naturaleza humana puede hallar elementos que benefician, sin embargo, al igual
puede asirse de todo aquello que podría destruirlo o ser su propio enemigo, obstáculos
creados en todo cuanto haga.
El solo hecho de ver
como algunos razonan o se comportan, hace percatarse cuan frágil es el hombre y
de que ciertamente siempre requerirá de ayuda, porque de hecho sin guía u
orientación asesoramiento, está perdido. Esta ayuda no está confinada a nada
sólo de género humano, ya que, aunque esta fuese de medios profesionales, estas
al igual están y estarán limitadas.
Es aquí cuando
realmente, aquella obra que únicamente puede la intervención de Dios en una
vida hacerle lograr y hacer la diferencia. Es el Señor quien puede tomar lo
imposible, lo no puede ser, lo más vil, despreciado y desechado, aquello que no
ha podido cambiar y solamente ha sido un tropezadero, y hacer de ello algo completamente
nuevo. Es que en las manos del Creador no hay casos perdidos, todo aquel que a
Él se allega recibirá y logrará mucho más abundantemente de lo que jamás
hubiese podido creer que sería posible.
Dios
es quien hace los imposibles en toda vida. Una vida totalmente entregada en sus
manos se transforma en una nueva criatura a través de la obra que hace y hará
en su vida.
·
2 Corintios 5:17- Si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Tiempo
y ocasión acontece a todo hombre. El Hacedor le concede oportunidad a todo hombre
en diferentes áreas de sus vidas, el qué se hará o se hace con ello dependerá
de cada cual.
·
Eclesiastés 9:11- Me volví y vi debajo del sol, que
ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los
sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes la
gracia; sino que tiempo y ocasión acontece a todos.
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