Cuando una mujer dado a una vida licenciosa, fue
llevada ante Jesús por haber sido sorprendida en su vida errada, sus
acusadores, semejantes a ella en otras áreas de mal escucharon del
Maestro:
·
Aquél de ustedes que
esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8:7).
Es importante entender, que esto es lo que fue
dicho por el Señor ante hombres (fariseos en aquella instancia) que trataban de
hacer algo en cumplimiento de la ley, cuando ellos tenían en realidad otra
agenda en medio de su intención real o maquinación presentada.
Esta expresión se le ha sacado de contexto una y
otra vez por personas que no deberían en ningún momento citarlo, debido al
lugar o la posición en la cual están.
Ha habido aquellos que han sido desleales,
adúlteros, fornicarios, deshonestos; y estos mismos infractores tienen la
osadía de citar las palabras del Señor.
No fue la mujer licenciosa la que presentó aquel
alegato o defensa, la vergüenza no la dejaba siquiera hablar o levantar la
mirada. El único que pudo alegar aquello en aquella hora era Jesús, libre de
toda culpabilidad, en defensa de una situación que estaba siendo manipulada por
los acusadores de aquella mujer.
El tratar de hallar consuelo en medio de un error y
citando que no es el único, que otros al igual han hecho, o que sabrá Dios que
otros han hecho. Aquella persona no está arrepentida, aquel no está siquiera dejando establecido claramente, que lo que aconteció es inaceptable. Aquel
cree haber encontrado una argumentación válida para ser librado o excusado.
Estas personas no entienden y no conocen el camino
de humildad, de reconocer y admitir sus faltas, con las consecuencias que han
provocado. Están lejos de poder reconciliarse con su Dios, porque creen o están
bajo la falsa impresión que debe ser tolerado o aceptado que es un simple error
humano. Error humano y premeditación, alevosía es otra posición, algo planeado
o planificado nunca se le podrá calificar de error.
Nada simple hay en medio de situaciones que se pudo
evitar, nada simple hay dentro de situaciones que no sólo ocurrieron, más bien
fueron entretenidos en la mente una y otra vez, hasta que se materializó; hubo
una siembra de mal y luego la ejecución de ello.
·
Santiago 1:15- Entonces la pasión, después que ha
concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la
muerte.
Cuando el acusado, el culpable se expresa de tal
manera que todo debería ser hasta cierto punto tolerado o no atendido con tanta
severidad, esto es un claro indicador que temor a Dios o reverencia a Él es una
realidad no enraizada en su vida. Hace entender que tan sólo persigue
poner a todos al mismo nivel de sus actos o que de igual manera podrían ser
capaces. Que sean otros capaces o no, no lo libera de culpa. Es sumamente
importante dejar señalado que todos podríamos extraviarnos, sin embargo, no es
en la posibilidad que se vive, más bien, en ser constantes en el bien
permanecer.
“El que esté libre de pecado que lance la primera
piedra”, esa cita debería causar o provocar
reflexión antes de incurrir en aquello que no se debe, antes de tratar de
acusar a otros o ser déspotas con ellos. Pero, no ciertamente para ser usada
por infractores como si todo fuese normal, de una manera u otro ser aceptado y
obligatoriamente ser librado de culpabilidad alguna.
El camino de humildad y arrepentimiento,
reconocimiento de su mal, únicamente busca el camino del cómo restituir o
corregir aquello que se es responsable de alterar.
Axioma: Arrepentimiento es cambio de dirección,
excusas es continuidad en erratas.
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