El hombre ha tratado y
tratará de reescribir lo que ha ordenado el Señor, y en su fallido intento,
ciertamente aceptado por millones de personas alrededor del mundo, ha provocado
y provoca la hecatombe en la sociedad, el nivel de destrucción tanto a nivel
moral, sociológico, psicológico, económico, educativo en todas las sociedades.
Tantos libros,
movimientos, religiones que han surgido a través de los años en donde las
enseñanzas distan de lo que el Hacedor ordena, ha instituido y requiere de todo
hombre, vivir a la luz de las Sagradas Escrituras.
Empero, es precisamente
aquí en donde radica todo, en donde yace todo cuanto se puede apreciar y
escuchar sin procurarlo o sin siquiera tener algún interés en ello.
Y el hombre prosigue su
marcha en reescribir y establecer nuevas normas, reglas antibíblicas para
lograr ajustar o incorporar todo aquello que él cree y acepta, y en muchas
instancias tratando de anteponerlo a nivel mundial como acontece con tantos
absurdos que han surgido a través de los años.
¿Cómo llamar algo bueno
sino ejemplifica a Dios? ¿Cómo calificarlo o evaluarlo si la desmoral se ha
convertido en la nueva constancia en el globo?
Ahora se vive en una
sociedad en donde todo cuanto en el pasado eran los valores, la moral, las
creencias cristianas, ahora se han tratado como si fue un hecho que nunca debió
de ser, y que realmente lo que aquello representó fue una prisión o impedimento
de libertad para que el hombre realmente evolucionara y no permaneciera atado a
normas que nunca debió de ser. Y lo más lamentable de todo este hecho es que
hay millones de personas en el cosmo que convergen en el mismo epicentro de
este mal y ola de confusión que ha llegado y logra adeptos a cada paso.
El hombre para tratar de
catalizar o acelerar las mentes hacia todo lo no santo o blasfemo, ha sido la
inmoralidad, vulgaridad, la decadencia en conductas como nuevas normas con
aceptación social, encontrando cabida en la educación, a nivel artístico, para
algunas falsas iglesias que más bien son cuevas de demonios, en donde las
personas han sido indoctrinadas para tener tolerancia y aceptación a lo que
nunca debió de ser.
Y ante estos hechos las
iglesias cristianas tienen un mayor rechazo, un camino más abierto a condenar y
hacer mofa en cada ocasión que tengan a todo lo sacro y santo.
Y es en este nuevo “normal”,
en donde los niños, los jóvenes se están formando y lo que ayer condenaban sus abuelos
ellos lo celebran, aceptan, y para colmo mayor hay enseñanzas académicas en
donde estos aberrantes han sido autorizados por gobiernos y autoridades
educativas.
Este es el mundo en donde
se está, el nuevo normal y aquello que se valora, es precisamente aquello que condena
Dios. Siendo esto la realidad y los valores perdidos para tantos, ¿Creerán en
el Todopoderoso o es una enseñanza simplemente para ellos forma parte de religiosidad?
Esto es lo que dice el Creador de todo cuanto
ha acontecido y acontece en el mundo;
·
Romanos 12:2- No se
amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su
mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y
perfecta.
Todo hombre tendrá que responder al
Señor, la no creencia o vida en otras prácticas no lo excluye o evitará
confrontar al Hacedor, su Creador.
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1 Juan 2:17-
El
mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.
Todo cuanto está en este mundo es
efímero, es pasajero, por ende, hoy está y usted haciendo cuantos ajustes en
este plano para encajar o disfrutar de todo cuanto ofrece, empero, cuanto todo
finalice, usted habrá perdido. ¿Por qué? Porque el único que tiene garantizado
la eternidad con el Señor es aquel que hace la voluntad de Dios.
·
Santiago 4:4- ¡Oh gente
adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si
alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.
Habiendo usted desechado al Señor,
anteponiendo el mundo en que vive a Él; esto es tendencias, costumbres,
prácticas, su decadencia; entonces usted se ha convertido o es un enemigo
declarado del Soberano Dios.
·
1 Juan 2:17- El mundo se acaba con
sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
La permanencia eterna con el Padre
eterno sólo está garantizada para el que cree en el Señor, para aquel que hace
la voluntad del Autor de sus días.
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Mateo 16:26- Porque ¿Qué aprovecha el
hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el
hombre por su alma?
Este mundo ha hecho cambios, que para
muchos ha resultado tentador, muy atractivo, sin embargo, sin considerar las
implicaciones o las consecuencias que representará aquella decadencia para su
bienestar espiritual. Sí, aquello que aceptó del mundo gratificó la naturaleza
carnal, entre tanto el espiritual quedó en peor estado, en completo camino de destrucción
condenación eterna. Por ende, ¿Quién realmente gana o quién realmente pierde? El
único triunfador en todo cuanto acontece es aquel que permanece en las ordenanzas
del Señor.