Consideró renunciar, abandonarlo todo para
detenerse solo a reflexionar lo exitoso que no había sido en todo su esfuerzo,
empeño en su labor emprendida, dedicada.
Pensó que mejor sería volver a sus antiguas
costumbres y prácticas, ya que allí por lo menos creía que era más productivo. Es
importante considerar lo siguiente y nunca subestimar absolutamente nada en el
proceso de una obra que se esté haciendo para el Señor.
Nunca es un buen momento para llegar a
concluyentes, cuando se está en el punto más bajo de la escala. Cuando no puede
palpar los resultados como a bien lo esperaba o deseaba que fuese.
Es fácil perder perspectiva, puede haber un
buen inicio, empero algo va aconteciendo en instancias para desaminar, provocar
el deseo de desistir; mas, cuán importante es mantener la navegación en curso en
medio de cualquier y toda embestida.
En medio de todo cuanto acontece, las
ocurrencias diarias, el Señor envía su Espíritu que fortalece y vuelve a encaminar
hacia los senderos que producirán el ciento por uno.
En muchas instancias en la vida, no es la cantidad
lo que define; es la determinación de hacer una buena labor, lo mejor que debe
de ser en todo momento; ya que es el Señor que tiene todos los detalles de
principio a fin, lo que su empeño representa y está logrando.
Nada jamás debe ser para tener la atención de
numerosos, y debido a este hecho no existente deja de proceder de la manera que
debe, para bendecir a otros que por igual tienen el mismo derecho y necesidad de
ser alcanzados.
Hay ministerios que por no tener una gran
cantidad en su feligresía, dejan o pierden el entusiasmo, cuando la dinámica realmente
tiene que ser, esa alma presente tiene una necesidad de oír y recibir lo mejor
de todo cuanto se les imparte de la Palabra, porque aquella alma o almas, la
cantidad que fuese ahora es la responsabilidad de aquél, en el lugar en que
estos están congregados, en donde el Hacedor les permite estar.
¿Quién dijo que miles de personas en la iglesia
es lo que determina su existencia y lo exitoso que se es? Cuando un siervo de
Dios compadezca ante Él, no será la cantidad de su membrecía lo que tendrá que
responder, sino su compromiso con aquellos que el Señor les confió.
Los talentos difieren, lo que el Creador
entrega a cada uno varían. Ya que todos no tienen la capacidad de hacer
millones, todos no serán exitosos a nivel mundial. Mas, allí en donde están,
fieles a Dios y al llamado, la comisión, responsabilidad que le haya dado es lo
importante, lo vital en todo.
En la responsabilidad de aquello que el Señor
le ha confiado, sea responsable del cómo lo invierte, en cualquiera y todas las
áreas que aquello sea. No se detenga a comparar o a contemplar lo que otros
hagan. Usted tiene un compromiso con el Autor de sus días, valore lo que está a
su cargo y prosiga hacia la meta de serle fiel al Señor en todo instante y en cualquiera
y toda circunstancia.
Claudicar nunca debe ser una alternativa para
el creyente. Dimitir en medio de aquello que está haciendo para la gloria de
Dios, ya que por más insignificante que aquello pareciera lo está haciendo para
el Rey de Reyes; y es Él, el que dará el crecimiento de todo aquello que a Él
le honre.
2 Timoteo 2:15- Procura con diligencia presentarte a Dios
aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra
de verdad.
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