viernes, 8 de diciembre de 2017

ENVIDIA - CELOS - POR EL MAL



Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras (Salmo 73:28).

Este salmo fue escrito por Asaf, él era el antepasado de una familia de levitas que desempeñaban el oficio de cantores en el templo de Jerusalén.
Asaf cometió el error de muchos, por estar mirando de la manera en que prosperaban los impíos o aquellos que no aman a Dios, y cuánto recibían aún en su arrogancia; por estar considerando su prosperidad tuvo de ellos envidia y esto casi se convierte en caída para él, porque envidia o celos es igual a decir:
a.        Que haría lo que fuese por estar en ese lugar. Considere usted, él está sirviendo al Señor, empero la prosperidad del malo y los bienes mal habidos del malo prefiere él, que permanecer en la voluntad del Señor y gozarse con la porción que le ha dado su Hacedor.
b.      Que él merecía aquello en vez de ellos. Es igual a expresar que la misericordia de Dios, todo lo bueno sólo debe acontecerle a él. Es importante entender que lo bueno ya lo posee:
1.      Misericordia: Dios tiene misericordia del que tiene misericordia.
2.      Gracia: todo cuanto recibimos no lo merecemos, y si recibiésemos lo que merecemos, estaríamos muertos.
3.      Salvación: ¿Qué puede superar esta dádiva de Dios? Y todo lo demás que nuestro Señor nos puede confiar, vendrá por añadidura.

Como sus ojos estaban atentos a ellos lo que él apreciaba era lo siguiente:
a.       Los veía con más vigor que los creyentes, y con menos temor por su muerte.
b.      Consideraba que ellos no pasan trabajos como otros mortales, con menos penurias.
c.       Él veía la soberbia en ellos y la violencia que ejercían, y el hecho que lograban hacerlo.
d.      Él veía como sus antojos lograban.
e.       Cómo hablaban mal sobre los hechos divinos, poniendo en juicio las obras del Altísimo.

Esto era lo que Asaf se había dedicado a considerar, y debido a ello miraba en poco la posición en la que se encontraba, esto fue lo que él expresó:
¡Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón y he lavado mis manos en inocencia!, pues he sido azotado todo el día y castigado todas la mañanas (v. 13, 14).
Mis amados esta es la posición que toman algunos en el pueblo de Dios aun el día de hoy, por ello es que muchos comenten el error de comprometer su testimonio para al igual prosperar o lograr como el mundo lo hace, bajo reglas humanas que en la mayoría de las instancias va en contra de lo establecido por el Señor.
Gloria a Dios cuando hay un pero en la vida del creyente, como lo fue para Asaf en medio de su distracción que provocó envidia y celo por el mal. Cuando volvió a considerar, a buscar en la presencia de Dios, volvió a su entendimiento, a su llamémoslo razón espiritual.
Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí,
Hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos.
Ciertamente, los has puesto en deslizaderos, en asolamiento los harás caer (v. 16 – 18).
Cuando se considera la prosperidad en el mundo de aquellos que no forman parte del pueblo de Dios, se dará lugar a amarguras, se estará procediendo torpemente. Pero cuando permanecen o vuelven a considerar, a contemplar la grandeza del Señor, esta siempre será la única confesión del creyente:
Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre (v. 26).
Alejarse de Dios para obtener las riquezas de este mundo es camino de muerte, hay sólo destrucción para aquél que se aparta del Señor.
Gloria a Dios por el retorno de Asaf a confesar, a devolver sus ojos y sus intereses en el que siempre debe de estar en medio de todo el camino que todo creyente tiene que recorrer hasta estar con su Creador.
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas Tus obras (v.28).

Siempre resultará costoso el movernos y distraernos con las cosas de este mundo, ya que pueden y han de confundirnos, y de ser posible si no hay cambio en el pensar destruir a todo aquél que así lo permita. Gloria a Dios por los Asaf, que arrepentidos te vuelven a buscar y no vuelven al camino de confusión, de desviación, permanecen de Ti asidos. 

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