jueves, 18 de enero de 2018

NO PETICIONE AL SEÑOR SINO VA A SER RESPONSABLE



Se desea tantas cosas en la vida, se peticiona al Señor esto y aquello. Sin embargo, al inicio pareciera con algunos que todo de momento está bien, posiblemente para algunos satisfechos.
Empero, mientras avanza el tiempo y se confrontan responsabilidades con las peticiones, en cualquiera que fuese la dirección, allí el tono y el entusiasmo varía.
Ahora bien, ¿cómo puede peticionar algo para luego quejarse? El olvido o aquello que no se tomó en cuenta en la ecuación de su petición son las responsabilidades que habría con respecto a su responsabilidad de atender, mantener, reparar, corregir, encaminar.
Es que fácil es presentar al Señor los deseos del corazón, aquellas cosas o situaciones que se cree o se considera que será una respuesta para las necesidades o situaciones dadas.
Algunos han peticionado un negocio, luego cuando se enfrentan las obligaciones y compromisos que aquello conlleva, las quejas.
Otros han pedido al Señor una esposa o esposo, ya que creen estar preparados para enfrentar y atender. Mas, cuando se presentan las diferencias, ciertas discrepancias, tendencias; en vez de trabajar en el mecanismo para aquello atender o corregir ya sea en ajustes personales o preferencias, la primera tendencia o decisión es buscar la separación, ya que fue bajo pautas humanas que se llevan a cabo las evaluaciones, y no conforme a lo que ordena o prescribe el Señor.
Aquellos con bienes materiales, recibidos aquellos, olvido hay que implicaran mantenimiento, atención periódica. Y en vez de madurar en los retos y obligaciones para con ello, el inconformismo con aquello para algunos se va acentuando.
Otros han buscado que el Señor los bendijera con familia, y allí nacen, la hermosa niña, el pequeño varoncito, todo por el momento placentero. Sin embargo, el tiempo va avanzando, los pequeños creciendo, y ahora en la adolescencia, adolecen los padres por los continuos retos que aquel proceso representa. Y para muchos representa expresar cosas que nunca se debió: estoy cansado de ti, estoy harto o hastiado; eres un bueno para nada, no sé para que peticioné al Señor por ti...
¿Por qué razón todo pareciera placentero, pero, luego hay un desánimo para con aquello mismo que les pareció tan importante y bueno en ese entonces?
Es importante siempre mantener presente, que todo cuanto el Padre de Amor concede, implica compromiso y responsabilidad. Usted es quien lo tendrá que administrar, atender, cuidar; empero debe ser bajo la sabiduría que Èl imparta. Cuando realmente se entienda o se considere que usted es el administrador de todo cuanto le ha entregado, es cuando estará encaminado a mirar y considerar todo la premisa  y los estatutos de Él.
Nunca pida al Señor una iglesia, para luego quejarse de la feligresía; ahora usted es el responsable de esas almas que el Señor le ha confiado. ¿Para qué pedirle algo al Señor para el cual no está preparado a enfrentar ceñido de su poder y sabiduría?
Dios le ofrece esta oportunidad y se goza en bendecirlo, ¿cómo puede ser posible que aquello con lo que lo bendijo ahora usted lo desecha o descuida?
Mantenga presente que la oportunidad que le extiende Dios, usted no lo merece, sin embargo, Él se complace en bendecir y jamás privarnos de ninguna bendición, pero todas, sí todas ellas requerirán de atención y cuidado.  Al mantener este principio presente, el recorrido con el compromiso se hará más grato y tolerante. Y es importante mantener presente, en medio de aquello que se presenta, su provisión divina está presente, y Él nunca le concederá algo que lo destruya o deteriore. Es usted que puede incurrir en aquella falta o práctica, desagradecido de lo que le ha concedido el Señor. La ingratitud siempre tiene un alto precio.
Mateo 7:7- Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Si Dios le ha  concedido su petición, gócese en ello y atienda con diligencia lo que se le ha entregado,

  Salmos 34:4- Busqué al SEÑOR, y El me respondió, y me libró de todos mis temores.

Es imposible que bendecido, habiendo recibido lo que buscó del Señor y bajo su guía y dirección desatine para mantener todo celosamente para la gloria y gratitud a Dios.
Dios concede bendiciones, y todo don perfecto es lo que desciende de Él; por ende, el problema al pasar del tiempo no radica en la bendición, sino en el bendecido, alejado del propósito y la responsabilidad en la bendición.

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