Todos ante el hecho que la vida podría simplemente
dejar de ser en un abrir y cerrar de ojo, ya no necesariamente porque se haya
envejecido, sino por la actual condición mundial con la pandemia. Niños,
jóvenes, personas mayores, personas envejecidas; todos propensos a este mal que
en un leve descuido puede acabar con todo, cerrar prematuramente una vida.
¿Qué ha desarrollado? ¿Un sentido de mayor aprecio y
cuido de la vida? ¿Una tendencia de vivir más cerca de la instrucción cristiana?
¿Ha agudizado valores, sentido de honestidad, mejoras en algún sentido para
alguno?
En definitiva, la respuesta es positiva, pero, a un margen
tan bajo que aún no se ha podido apreciar en todo lo que nos rodea. Ya que hay
aquellos que aún tratan de desafiar esta condición infecciosa desobedeciendo y
poniendo en riesgo no solo sus vidas, sino la de tantos más que quedan
expuestos a estas vidas irresponsables y desafiantes a las normas y leyes protectoras
tanto para ellos como para los demás.
Entonces este comportamiento irracional nos hace
levantar la siguiente pregunta, ¿en qué sociedad vivimos? ¿qué concientizará al
hombre ante aquello que está enfrentando?
Cuando se está entre una mayoría que, con tal de lograr
un momento de esparcimiento, entretenimiento están dispuestos a violar todas las
restricciones para luego decir, por lo menos los reté y vencí; para luego ser
otro en la larga lista de contagiados.
Cada día el mundo se ve ante estadísticas de muerte,
mayores contagios y la evolución o fortalecimiento de la bacteria que está asediando
y como una serpiente venenosa, busca introducir su veneno para provocar muerte.
¿Por qué aún para algunos lo consideran una simple
condición que ellos pueden desafiar? ¿Por qué algunos cumplen y otros no? Porque
el sentido de querer tener el control y libertar para hacer como mejor les
parezca es lo que no desean entregar o someterlo, ya que para ellos sería haber
entregado su libertad. Pero, para qué
servirá la libertad para aquellos que no lo aprovechan, que lo malversan
creando mayores conflictos para la sociedad ya que se suman a la lista de
contagios, lamentablemente provocados por su irresponsabilidad y no sujeción a
las normas para su propio bienestar.
Todo esto hace pensar en los planes que Dios tenía
preparado para el hombre, mas el hombre consideró que él podría superar las obras
de su Creador y decidió desobedecer y traer sobre sí castigo de muerte, cuando esta
nunca fue el plan del Creador para su vida.
Ante el hombre estaba la vida y la muerte, e
increíblemente cierra la puerta de la vida eterna y le da oportunidad a que la
muerte tuviese entrada a través de la desobediencia.
Desafianza a las normas de bien jamás ha representado
un favor o beneficio para el hombre, mas bien el demérito con la cual vive a
consecuencia de su propia maldad.
Ahora se está en otro proceso evolutivo de la bacteria,
queriendo esto decir que el peligro incrementa. ¿Incrementará la obstinación de
algunos? ¿Incrementará el desinterés de permanecer en las áreas exigidas?
Las respuestas diferirán porque está presente la
naturaleza humana, que, aunque estén frente a frente a evidencias de aquello que
deben evitar aún permanecerán en esa dirección porque así lo han elegido, y
alguno dirá así he elegido vivir y morir.
Entonces resulta importante señalar que las normas observadas para su
vida podrían representar un beneficio y extensión de vida.
Obediencia a las leyes de Dios representa vida y vida
eterna.
Deuteronomio 30:19-Hoy te
he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones.
Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay,
si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!