martes, 20 de marzo de 2018

DIOS NO SE EQUIVOCA AL BENDECIR




Dios no se equivoca al bendecir y de la manera en que lo hace, por ende, usted no debe incumplir con aquello que debe de mantener en orden y en agradecimiento. Al igual de poder gozarse o alegrarse en la bendición de otros, en vez de creer que sólo usted es meritorio de ello.
Resulta esto una realidad difícil de realmente entender, el hecho de que algunos no pueden alegrarse por el bienestar de otros, y de una manera u otra consideran que ellos han sido tratados injustamente, ya que otros poseen o han alcanzado aquello que usted por alguna razón aún no lo ha podido obtener.
En la naturaleza humana están presentes los celos, la envidia; pero estos no se activan si usted no las nutre o entretiene. Estos no tienen su propio liderazgo, mas aquél que los ha invocado, son los que serán agobiados por ellos y son los que tendrán consecuencias debido a estos.
¿Por qué usted considera que debió haber sido favorecido y otros no? ¿Por qué cree que lo más debe ser para usted y que los demás deban tener algo menor?
Rostros compungidos por el beneficio y la prosperidad que ha alcanzado las fronteras de su vecino. Y aquél deja de ver con aprecio y agradecimiento aquello que le ha sido entregado por el mismo Dios y Padre de misericordia. Siendo el Hacedor el que distribuye de su abundancia, ¿quién reclamar puede?
Cuando usted crea que es meritorio y otros no, usted automáticamente se ha descalificado o eliminado de la lista de poder ser un benefactor del bien del Señor, ya que usted con su acción le ha dicho al Creador que Él ha procedido injustamente.
Alguien dio inicio a un negocio, ha alcanzado fama y fortuna, usted invirtió todo cuanto tenía y no pudo lograr que creciera su inversión. ¿Puede entender que hay razones? Ya sea debido a una mala inversión o mala decisión.
Alguien estrenando su auto recién salido de la fábrica y usted con alguno que le perteneció a otro. Puede aceptar el hecho que posiblemente sea que el salario o las entradas no son las mismas y que la solvencia de aquél no es la suya.
Alguien adquirió una casa en el centro de la ciudad y usted ha tenido que desplazarse hacia lugares distantes debido a que los apartados se ajustan al mejor precio con la cual puede su economía.
Alguno con el lujo que les es permitido y usted con algunos muebles discretos que aún está pagando a la mueblería.
Lo que no ha contemplado el que está cegado por celos y envidia, es que ambos están recibiendo, dentro de la escala de cada cual. Ambos están logrando dentro de su realidad presupuestaria, ambos están avanzando.
Cuando la vista o atención perdura o permanece en aquello que no debe de ser, siempre se tendrá problemas con apreciar y atender con interés y agradecimiento lo que el Señor ha hecho y está haciendo.
Nadie ordena al Señor, Él es Soberano, todo cuando pueda y ha de glorificar su nombre Él hará para que el hombre vea y entienda que no hay como Él.
Empiece a agradecer al Creador por el lugar que lo conducirá o el lugar en donde está, y al igual inicio las gracias por lo que está haciendo ya sea por un hermano, un conocido o un amigo.
Éxodo 33:19- Y el Señor le respondió: «Voy a hacer que todo mi bien pase delante de ti, y delante de ti voy a proclamar mi nombre, que es EL SEÑOR. Porque soy misericordioso con quien quiero ser misericordioso, y soy clemente con quien quiero ser clemente.»

  


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