sábado, 3 de marzo de 2018

ACUSANDO A DIOS ¿EXACTAMENTE DE QUÉ?




Si usted le acusa al Señor de haber llegado tarde, ¿en base a qué podría usted presentar su queja? ¿En base a qué podría sostener tal aberrante?
La única lentitud que tiene el Señor es tocante a su ira o el airarse, es lo que declara su Palabra.
Salmo 103:8- Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
Y esa lentitud es por su misericordia, su clemencia para con usted o para con todos. No queriendo que usted se pierda, sino brindándole oportunidad para un cambio en su camino o vida escogida. Por ende, esa lentitud de no obrar conforme al mal que usted ha engendrado lo beneficia con tiempo, oportunidad y cambio.
Y si aún sostiene alguna acusación según su criterio, la grandeza de su misericordia aún lo tolera y le brinda aquello del cual no es merecedor, sin embargo, por amor a Él mismo que se derrama por usted le concede de su gracia, sí de ese favor que él extiende que nadie merece.
Hay tantos que podrían y agradecen que el Señor procedió con lentitud de no haberlos juzgado de inmediato por sus actos y gracias a ello pudieron hacer correctivos en sus extraviadas escogencias y preferencias.
Es importante recalcar que nada que acontece ha sido por error de Dios en su vida, Él preparó todo bueno, estructurado para sólo bendecir, producir; sin embargo, el hombre con su agenda alterada ha trastocado tanto, que agradecido debe estar de no haber sido eliminado.
Cuan importante es poder definir en donde radican las fronteras, donde el Creador es responsable y usted fue, es, y ha sido el irresponsable de no haber trazado un recorrido de prudencia o cautela en su proceder conforme a cosas que haya hecho o decisiones que haya tomado. Y de esos tantos nudos creados en su vida, la paciencia de Dios para con usted lo alcanza y lo cubre brindándole piedad en esos horrendos momentos.
 Es de Jehová que sólo procede el bien, todo cuanto ha tocado su vida, todo cuanto ha sido de bienestar para usted, ha sido enviado del Creador. El único acto que reclamantes tienen a su favor es que Él los ha beneficiado y ellos lo han recibido.   
Su capacidad no es crédito suyo, procede de Él. Su coeficiente intelectual procede de Él. Las riquezas que posee, si dentro del nivel de inversión o comercialización lo ha recibido, ¿quién le concedió o brindó la oportunidad por usted aprovechada?
Si de algún reclamo desea llenarse debería ser:
¿Por qué aun sabiendo cómo sería, oportunidad me has brindado?
¿Por qué me has amado, cuando nada realmente en mí de Ti es digno?
¿Por qué me has mirado, cuando todos me han rechazado, viendo algo en mí del cual sólo Tú Señor lo pudiste haber encontrado?
Aún con pensamientos y procederes que no te han honrado, no me has abandonado, y aún estoy a tu cuidado.
Si realmente hubiese reclamos, solo pesa sobre el reclamante, ya que aquél ha sido favorecido con misericordia del Padre de las luces
Santiago 1:17- Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Todo lo bueno que le ha alcanzado, fue y es Dios el responsable. Nada tuve que ver con fortuna o buena suerte, el Señor le plació así concederlo, una vez más por amor a Él mismo, que se derrama sobre usted.

No hay comentarios:

Publicar un comentario