¿Cómo podría ser que su existencia estuviera regido, gobernado por eventos que acontecen de manera casual? Usted es por casualidad, logró por casualidad. Otro le fue otorgado beneficios y a usted sólo le corresponde el mal, es lo que a usted le corresponde.
Y son estas creencias las que ha prevalecido y
prevalece entre las culturas por siglos, la porción de otros es la buena y la
suya la mala, esto es su triste destino. Esa creencia, esa enseñanza es falsa
en cualquiera de los aspectos que se considere.
Dios no lo creo a usted con desventajas y a otros
con privilegios, usted es el que determinará el qué hará con las oportunidades
que le concede el Autor de sus días.
Las Sagradas Escrituras registra, que el Todopoderoso
le concede a todo hombre tiempo y ocasión:
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Eclesiastés 9:11- Me volví y
vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los
fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de
los elocuentes la gracia; sino que tiempo y ocasión acontece a todos.
La palabra suerte viene del latín sors, sortis (lotería).
De ahí también la palabra latina sortes (dados, varitas de madera con indicaciones,
o huesecillos usados para “echar suerte”) y sus derivados: sortilegio y sortija
(sorticula (sortija), “pequeño objeto para echar la suerte”).
Si su vida fuese controlada por eventos esporádicos, erráticos,
accidentales, de nada valdrían sus esfuerzos, ya que nada podría usted hacer para
hacer un cambio de su estado. Gloria a Dios que esto no es la realidad para absolutamente
nadie en la creación divina.
Increíble es ver a las personas entregados a cualquier cantidad de ritos
y creencias, prácticas para cambiar, atraer la buena suerte. Entonces, esto al
igual permite ver que esta creencia y práctica se deriva de creencias paganas y
que puede conducir y conduce vidas a una total destrucción. Personas entretenidas, dedicados a despejar,
responder a esta falsedad, ¿Qué puedo hacer o decir para atraer la buena
suerte? Y las respuestas no se hacen esperar y muchos quedan atrapados en místicas
que traerán gran confusión y lamentos (ataduras) a esas creencias.
Otro evento que surge de la superstición vinculado o asociado con la
suerte es la superstición, y esta sostiene que ciertos objetos o conductas
(como una herradura, un trébol de cuatro hojas, una pata de conejo, cruzar los
dedos o tocar madera) traen buena suerte. Deténgase y examine que estas prácticas no
crean dependencia de Dios, no incrementa su fe o confianza en el Autor de su
vida, excepto una identificación con todo aquello que lo alejará o distanciará
de todo aquello que honre al único que bendice, ampara y guarda.
Luego escala vinculándose a asociar hasta animales con la buena suerte. Usted no necesita de Dios, usted puede tener total control del “bien o bienestar para su vida”.
Hasta la asociación de animales o insectos, según las falsas creencias están
vinculados con su buena fortuna, entre estos el escarabajo es considerado
un insecto que atrae la buena suerte y su
origen se encuentra en el antiguo Egipto, debido a la relación de este insecto y
Ra, deidad suprema del sol. Posee cualidades relacionadas espiritualmente con
el astro rey, como la abundancia y la riqueza.
Esto es una introducción a creencias y prácticas satánicas que lo
manipularan toda su existencia, sin Jesús haciendo el cambio o dándole la
liberación en su vida.
Sepa usted, cuando la Palabra de Dios hace mención de suerte, está
haciendo referencia a la porción que corresponderá, no un hecho al azar o por
accidente. En todo cuanto el Señor está involucrado, es sólo Él el que tiene determina
el resultado o desenlace.
La implicación
es, que usted puede determinar esto o aquello en privado, sin embargo, en
muchas instancias interviene el Creador ya sea para evitar un gran mal o para
encausarlo a un lugar de bendición o bienestar por su misericordia y soberanía.
Hay varias citas bíblicas en donde el
pueblo del pacto lo tenía en gran estima religiosa (un proceder vinculado con
el proceso de la suerte) las Sagradas Escrituras no especifican esos
procedimientos en detalle (realmente no es de importancia), y cuando se usaba
para determinar la voluntad de Dios generalmente estaba acompañado de oración
(Jueces 1:1-3; Hechos 1:24-26).
La oración es la practica para saber la
voluntad de Dios en decisiones, escogencias, búsquedas, planes, cambios.
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Salmo
143:10- Tú eres mi Dios; enséñame a hacer tu voluntad, y que tu buen espíritu
me guíe por caminos rectos.
No es la suerte, es su confianza en el Creador
lo que traerá el cambio, te hará llegar, alcanzar.
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Santiago 4:15- En lugar de los cual deberíais
decir: Si el Señor quiere viviremos y haremos esto o aquello.
Su vida no está confinado a
suerte, el Hacedor es el que lo bendice.
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Filipenses 4:19- Mi Dios, pues, suplirá
todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Ninguna persona que dependa
enteramente de Dios tiene buena o mala suerte, todo lo que el Señor le tiene
deparado es de bien.
Esta es la seguridad eterna en
la que mora el que confía en el Creador.
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Lamentaciones 3:24- El Señor es mi porción
dice mi alma, por eso en Él espero.