Salmo 118:24- Este es el día que has hecho; nos gozaremos y alegraremos en Él.
Alguien
posible argumentaría, ¿Cómo gozarme y alegrarme en momentos de carencia,
angustia, ansiedad, abandono, engaño, miseria, pobreza? ¿Qué gozo puede estar
en ese estado, qué alegría en este colmado de mal?
La retórica
sería, ¿siempre estuvo así? ¿Contribuyó al estado en que se encuentra?
¿Malversó oportunidades o simplemente no supo mantener prioridades? Como se
puede apreciar hay tantos factores que considerar para arribar a una conclusión
justa y real.
Siempre es de
suma importancia mantener presente que: Gálatas 6:7- No os engañéis;
Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
La ley de la
cosecha es tan real como los frutos que se cosechan de todo aquello que le
ha invertido su tiempo y esfuerzo, si fueron desatinados o desordenados, fuera
de toda prudencia, entonces, ¿cómo podría estar esperando otro resultado?
Cuán fácil
resulta encontrar motivos por la cual no buscar de Dios, no vivir agradecidos,
permitir que todo sea excepto honrar al Hacedor. Ciertamente así es para muchas
existencias, cualquier argumento para atribuirle al Hacedor de todo bien algo
que en nada se relaciona con Él.
Resulta
contradictorio el solo pensar que en el día en que usted está y aquellos que
malversó, todos concedidos por el Creador. Y en ningún estado ha aprendido o ha
querido darle lugar a un corazón agradecido con Él y culparle de todos sus
reveses.
Cada día
extendido no es con la finalidad de atormentarlo departe del Soberano, entienda
bien o mantenga presente que esto lo hace usted, el único responsable porque
así lo ha elegido en su desenfreno o libertinaje.
El Soberano
le extiende bien a todo hombre, empero, si usted lo ha rechazado, ¿a quién debe
culpar? Y aún en medio de la condición en la cual se encuentra la misericordia
de Dios jamás lo ha abandonado, sino fuese por su amor, usted no estaría aquí
aún en su condición de adversión contra Él en medio de toda su piedad que le
brinda.
Mateo
5:45- para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace
salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
Si aquello
que ha provisto aún en el lugar que está, diseñado y orquestado por su persona,
no ha podido hallar en su corazón, en su razonar para estar agradecido, es
usted el que tiene un grave problema, el nombre que recibe aquello es
ingratitud.
Todo bien
que le ha alcanzado ha sido enviado por el Todopoderoso, los giros en muchas
instancias se es responsable. Aunque, hay circunstancias que el Señor permitirá
para probar a aquellos que en Él confían, para hacer entrar en razón a aquellos
que siquiera lo han considerado; en conclusión, todas son oportunidades para
poder lograr algo mejor, superior a todo aquello que se ha siquiera conceptuado
o imaginado. De cuántos estados no ha
hecho el Hacedor cosas gloriosas, increíbles. Es que no hay casos perdidos para
Dios.
Si en medio
de la condición en la cual está no ha aprendido a mirar al Autor de sus días,
al que le extiende la vida, misericordia, y de su bondad infinita que no le ha
faltado, en definitiva, un corazón amargado es lo que le controla. Reñir con su
Creador, levantar quejas y lamentos no resuelve nada, más bien lo mantendrá encarcelado
en su condición actual.
Romanos
2:4- ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia,
ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?