Gloria a Dios si su inicio en su oración, o su oración
siempre conlleva un gracias por lo que haces y harás, ya que todo trabajará en
mi bien. De no ser esta su realidad, entonces considere lo siguiente.
Las acciones de gracias al Señor no se confinan a
nada. En la práctica natural, el proceder de agradecimiento es cuando ya sea
que se reciba algo de alguna persona (obsequio, palabras de encomio). Sin embargo,
de su Hacedor lo más probable es que usted ha recibido más de lo que ha agradecido,
como al igual es probable que ha dejado en espera el agradecimiento hasta que
el Señor haga realidad lo peticionado. El interrogante a despejar sería o es: ¿Debe
estar en espera o debe estar presente siempre el agradecimiento al Creador? La respuesta
sin lugar a fluctuación alguna, es que usted no confina al Señor un factor de
tiempo o ver para creer para expresarle su agradecimiento, ya que más allá de
lo que usted pudiese siquiera considerar, el Señor ha hecho y hace mucho más de
lo que usted jamás podrá siquiera imaginar o considerar para su bienestar.
La Palabra de Dios nos hace saber que por el hecho
que siempre debe brotar de los labios acciones de gracias al Supremo, debido a
esto o en el cumplimiento de ello, ya no puede ni debe manifestarse incomodidad
o reclamos con lo que Dios hace (Efesios 5:4).
Se debe darle siempre gracias a Dios por todo, en
el nombre del Señor Jesucristo, ya que usted jamás recibirá de Él algo que no
sea para su gozo, esto se traduce en algo más allá de lo que pudiese contemplar
o visualizar (Efesios 5:20). El obrar de Dios siempre dejará a todos aquellos
que esperan en Él, en una posición más allá de lo que esperan.
Esto es lo que se debe de hacer, no si esta de
humor para hacerlo. Luego se extiende aún más, y afirma que en todo
debe darle gracias. En todo, ¿Por qué? Porque así lo ordena y al igual es el
acto que sólo Él lo merece en toda circunstancia y en todo momento. Mantenga presente
que las obras de Dios no siempre son vistas, empero, lo ha recibido y es lo que
lo ha sostenido a través de su gracia y poder extendido a usted.
Ahora bien, cuando usted se disciplina para dar
gracias, siempre hallará aquello por el cual, de no haber sido por aquella
disciplina, jamás se habría detenido a considerar aquello que pudo haber pasado
desapercibido.
Considere que debe dar gracias por lo siguiente:
a. Los obstáculos, porque por medio de ello pudo
evitar no haber perecido o destruido, interferido con un mejor camino que Él
tenía para su vida.
b. Por aquella enfermedad que le hizo entrar en más
conocimiento y dependencia del Señor, o que le hizo hacer un alto y aceptar al
Salvador.
c. Por esos castigos que suministraran los padres, que
le permitió alejarlo de mayores errores.
d. Gracias por los “no” y el “espera del Señor” que
permitió escalar a confianza, dependencia y soberanía sobre vuestras vidas. Si
Dios dijo “no”, “espera”, es porque tiene un propósito que, aunque no lo
entienda se cumplirá más allá de lo que esperaba.
El caminar con Cristo tendrá muchas
situaciones desesperantes, habrá consternaciones (tristeza, amargura),
angustia; pero, dice la Palabra que será librado.
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Salmo 34:19- Muchas
son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová.
Concéntrese en la salida y empiece a darle gracias
por la salida. Por aquello que vendrá que enviará en el tiempo oportuno, que
representará un inicio o mayor dependencia de Él.
El agradecer al Hacedor anticipadamente es decirle,
sé que harás mucho más abundantemente de lo peticionado. Aun aquello que no veo
o no pueda ver, te agradezco por lo que has hecho o harás, porque mi deuda de
acción de gracias jamás podré saldar, porque siempre has hecho y haces Señor.