Hay
instancia en que el apoyo que se desea, se espera o se está en busca, no es
alcanzable o simplemente no está presente, no es una realidad de su lado.
Debido a
aquella situación, ¿Qué se debe de hacer? ¿Abandonar todo aquello que se está
por hacer o se desea hacer, que se ha emprendido? Si aquello representa un
avance, un logro de bien, desde luego que no, enfáticamente, no. Alguien
diría, pero, es que hace que todo sea tan dificultoso. El hecho de escuchar las
voces de quejas, desánimo, improperios y tanto más. Particularmente cuando
procede de seres queridos o amigos, allegados que tiene alguna importancia para
aquel.
Ahora bien,
¿Qué si es de la esposa, de los hijos? Alguien diría, esto aún lo hace peor,
porque no es o sería algo que se escucharía en instancias, sin embargo, muy a
menudo o continuo. Sería como habitar con un verdugo, que continuamente levanta
el hacha para decapitar todo cuanto se está emprendiendo.
No es
posible probablemente alguien comentaría que pueda haber tanta oposición al
bien que se está tratando de logra o hacia algo que se estuviera haciendo para
el Señor. La respuesta sería, que precisamente allí es el lugar ideal para que
el enemigo construya su tienda de campaña y allí se ubique para verlo
desmoralizarse y claudicar.
Lo ideal es
tener apoyo, estar en común acuerdo. Pero, cuando partes se oponen, y allí
están obstinadamente radicados, ¿Qué más se puede esperar de ellos?
Hay
instancias en que una de las partes probablemente no sea el tipo ahorrativo, y
de ser por ellos, no se tendría nada guardado para días dificultosos. Y de no
ser por aquel que determinado está en proseguir con el presupuesto para aquello
lograr, y el ahorro que más adelante responderá a algún improvisto, que, de no
estar allí, peor sería aquello que se escucharía de los demás.
Posible en
un llamado para el ministerio, y alguno de los lados opuestos a que se haga
realidad; temerosos del ¿Qué se hará cuando no hay suficiente o cuando falte? Y
el que ha recibido el llamado o el compromiso con Dios, evaluando una voz
humana sobre lo que directamente ha oído o recibido de su Creador.
Las
Sagradas Escrituras declara lo siguiente:
Amós 3:3- ¿Andarán
dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
Ahora bien, no hay ninguna manera que se pueda avanzar cuando no hay
unidad, cuando no hay acuerdo. Mas cuando haya que hacer o tomar alguna
decisión dificultosa para proseguir, aunque esta se tuviese que hacer sólo, se
tendrá que hacer si representa un bienestar o beneficio para los otros.
Porque es importante mantener presente, que cuando no hay soporte se
tiene que proseguir, aunque no haya apoyo en proceder sabiamente, usted no
busque sostén en donde no esté o unidad en aquellos en que radica oposición.
Encomiende a Jehová su camino, y Él hará.
Bienestar radica en la unidad y el acuerdo, sin embargo, bendición es
perseverar en aquello que es lo bueno, aunque los demás no estén de acuerdo.
Varios logros que han beneficiado al mundo partieron con unidad y colaboración
de algunos con las mismas metas y visión, pero, en los percances que
continuamente se presentaban comenzó a crear brechas entre los interesados; sin
embargo, aun en medio de grandes retos, irregularidades, dificultad financiera,
pudieron varios de los que iniciaron el recorrido debido a su determinación y
entrega.
Hubo apoyo inicial, interés, empero, cuando se fue dando lugar las
complejidades hubo distanciamiento, mas, para los entregados en su proyecto no
desistieron, y pudieron llegar en solitario, pero, llegaron, alcanzaron su
meta.
El poder estar o mantener acuerdo de proseguir unidos tratando de resolver, resistir y logar no siempre es la realidad para muchos, sin embargo, ha habido instancias en que después de haber alcanzado en solitario, los mismos que abandonaron tratan de lograr un acercamiento para tratar de beneficiarse de lo alcanzado. Un escenario un tanto decepcionante, sin embargo, una realidad que se repite en varias instancias.