Cada día, cada amanecer tiene
sus implicaciones, para algunos representa confrontar algún compromiso, dar
inicio a una nueva etapa, la finalización de de algo iniciado o algo que nunca
debió de ser.
Su estado de ánimo no altera el
día, altera su apreciación de ella. Todo día creado es un regalo de Dios. El
cómo se desarrolla, en gran parte el
responsable es usted.
De cuánta bendición resulta
para aquella vida que ha aprendido o ha entendido que todo cuanto hace el Señor
es bueno, por ende, el día que le ha concedido está repleto de todo aquello que
lo podrá beneficiar o perjudicar, usted decide.
¿Cómo poder llamar un día
aburrido? ¿Cómo declarar que no le agrada el día? La retórica inmediata sería, ¿Puede
usted crear un día? ¿Tiene usted la capacidad de hacer que amanezca, llegue el
atardecer, y que llegue el anochecer? De ser así usted es un hombre poderoso.
Sin embargo, ya que no lo puede hacer, cómo calificar algo increíble, como si
fuese cualquier cosa.
Un día es lo que usted hace de
ella, aprovechar o desaprovechar. Felicidad o tristeza. Mas si lo evalúa como
lo que realmente es, entonces concretará que es una obra maravillosa. Llena de
promesas, oportunidades, dinámicas, avances. Empero si usted lo califica en
base a su estado de ánimo, cualquier adjetivo le adjudicará, pero aquello será
su verdad o declaración, pero no la realidad o el valor real de lo que es o
representa.
Un niño no puede esperar el
inicio de ello, un joven con sus planes, proyectos; un atleta, para lograr un
nuevo récord; el inversionista, para concretar un buen negocio.
Entonces, si usted es un
creyente y armado de sabiduría, entonces bien entiende que:
Salmo 118:24- Este es el día que hizo
Jehová; nos
gozaremos y alegraremos en él.
Ciertamente un día anuncia la grandeza de
Dios, revela su Soberanía y control, irrelevante es de lo que esté
aconteciendo, porque si son inconvenientes, aquello es obra del hombre
confrontando sus propios errores o pecados.
Es admirable contemplar a las personas que
su rostro hay agradecimiento y expectación, tratando de hacer todo lo que
puedan en ella, porque este es el día que tienen hoy, este es el tiempo que
tienen a su favor.
Y mientras uno se queja, hay otro
agradeciendo al Señor por otro día concedido; aquel avanzado en edad o en lecho
de enfermedad, por otro día que le concede el Señor aun en su lecho de
limitaciones, y de no ser aquél, entonces será de sus seres amados. Empero al
igual siempre habrá aquellos que lo han de malversar, lo han de desaprovechar o
simplemente dejar escapar.
Posible sea que estando al borde de muerte
o de casi perder su vida, por aquella condición que lo pudo haber eliminado,
ahora tiene un alto estima por cada día. Mas no hay que atravesar ningún
extremo, para realmente estar con Dios agradecidos, por el día que le ha
concedido y realmente hacer el mejor uso de ella.
El clamor real que debe clamar todo aquél
es:
Salmo 90:12- Enséñanos de tal modo a
contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Axioma: No existe un día aburrido, lo que
si hay es aquellos que lo desaprovechan.