Un mundo convulsionado,
repleto de todo aquello que en nada beneficia y representa una gerencia para la
formación de las nuevas generaciones. Este es el caos actual en la que se vive.
Lo torcido, lo
inverosímil, lo absurdo, lo anti-cristiano; todo esto es lo que se esparce, en
lo que está basado el entretenimiento, lo artístico, las interpretaciones. Como
si una gigantesca ola de necedad ha cubierto el mundo en que se vive.
La nueva generación
creciendo e inculcados con valores falsos. La vieja generación renunciando a lo
formal, verás, valores cristianos y aceptando cualquier y tantas doctrinas
falsas, apostatando de su fe y confesión cristiana.
La degeneración ahora
aplaudida, cada día una mayor celebración por la revelación del hecho que fulano
de tal es homosexual, tal persona es lesbiana y cualquier otra novedad en este
desenfreno de aceptación y promoción de derechos.
Inculcación de escogencia
de sexos a mentes frágiles. Ya que, si los pervertidos pueden lograr destruir
la moralidad y valores en los infantes, ya habrán avanzado y ganado una gran
parte de su muy trazada agenda de la autodestrucción de la civilización y los
valores humanos que se conocía y el cual era la norma para regir y dirigir a la
población mundial.
La eliminación del uso de
la Biblia en algunos países, en donde su constitución ha sido basada en ella,
para la impartición de lo justo y favorable ante Dios.
Leyes que favorecen a lo
impensable hace algunas décadas atrás, y luego con la hipocresía de una doble
moralidad hablan de la eliminación de los abusos de infantes, la trata de
niñas, niños, derechos de mujeres, derechos humanos; en un seudo siglo de
avances que si bien se pudiese hacer énfasis en algunas áreas que favorecen,
más se adjudica al desenfreno de lo irracional e incompetencia de valores y
moral.
Países en donde Jesús era
proclamado como el Salvador, ahora, son acalladas las voces para evitar ofender
a otras religiones paganas que se han tomado grandes controles sobre una
sociedad sin dirección y desinformados de la verdad conforme a lo que dice y dictamina
Dios.
Y para muchos este es el
orgullo de este siglo de cambios, nuevos valores, irreligiosidad, blasfemias y
autodestrucción de la sociedad como nunca antes se ha vivido, se está viviendo,
debido a la escala mayor que ha logrado y la aceptación incuestionable de
aquellos que lo apoyan.
Este es el estado crítico
en la cual se vive y el cual no se detendrá aun a pesar de la amenaza de existencia
que representan estos cambios, nueva filosofía, y la degradación moral.
Para aquél que no ha
tenido una formación moral, para aquél que no sido formado con valores y un temor
o respeto a Dios; estos serán y son los más vulnerables, ya que no tendrán nada
en que medir determinar en qué escala de bien se encuentran o del cual se han
alejado.
Se asemeja a vivir sin
una brújula, cualquier lugar es norte, sur, este u oeste. Todo es lícito y todo
cuanto determinen les conviene. Esta es la forma de vida del ahora, de los días
en que se vive.
Contemplar a nuestro
mundo en caos, la sociedad perdida y descontrolada; la vulgaridad como norma
para poder lograr y triunfar; es estar frente a la descomposición humana, la
muerte de la sociedad a niveles acelerados.
Dios tenga misericordia
del desenfreno que vive el mundo existente y de aquellos que lo promueven y han
sido sus arquitectos. Porque la ira de Dios se encenderá, y luego no será la
retórica, ¿Por qué el Señor ha permitido esto o aquello? Realmente será, ¿Cómo
es que hemos arribado a este asqueroso lugar en que estamos?
Isaías 5:20, 21-
¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz
tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce
por amargo!
21 ¡Ay
de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí
mismos!