Mis ojos siempre están elevados a Jehová, esta debería de ser la
declaración de todo cristiano, ¿para qué la mirada puesta en Él? Nadie puede hacer
un recorrido en un lugar desconocido si un guía experimentado. Es gracias a la
experiencia de aquél que usted podrá evitar, podrá continuar avanzando y llegar
de vuelta a un lugar seguro y despejado. Y como el Señor tiene la dirección de
su vida, sus ojos deben y tienen que permanecer en Él.
Porque de Él proviene la liberación de los que profesan la fe. ¿Quién no
necesita ser liberado de pobreza, hambre, angustia, escases? Hay tantos obstáculos
que se presentan a través del peregrinar de esta vida, es que siempre se
presentarán necesidades, y en muchas instancias parecieran cárceles que
mantienen aprisionados a tantos que pareciera que han perdido la esperanza de
ser liberados o de recibir un cambio. No así para aquél que ha aprendido a
depender de su Creador, ya que Él promete a los que son apacentados por Él, que
nada, no algunas cosas, nada les faltará porque Él es el proveedor, el que abre
puertas para que se pueda concretar aquello que fuese necesario.
Esta es la posición y la declaración que debe tener todo creyente, mi
socorro siempre es de Él. Ahora, en esta vida es imposible que no se ha de a
travesar áreas que no representen peligros y cierta vulnerabilidad, pero, para
el que está fijo en Él, puede a Él clamar y su pronto auxilio está.
Aquél que nada le es imposible y el Hacedor de todo, es ese el Dios al
que todo creyente está sometido, al que todo profeso de la fe cristiana tiene
como el proveedor de su vida, su existencia y el que acude a sus necesidades.
No puede tropezar aquél que permanece con sus ojos fijos en Él, porque
esta acción no puede sino conducir precisamente a los lugares que Él tiene
deparado, estructurado para cualquier y toda vida a Él sujeto. La mirada en el
Señor nunca podrá ser una distracción, es totalmente lo contrario, es aquello
que le evitará terminar extraviado y en un atolladero.
Porque el Dios a quien servimos, Él siempre está atento, jamás se
adormece. Ningún creyente puede temer que posiblemente no esté disponible o que
no podrá recibir de Él cualquiera que fuese la ayuda necesaria.
Igual como guarda a Israel, sin jamás necesitar reposo o descanso. Es el
mismo Hacedor que guarda a los suyos, los redime y los fortalece a través de la
jornada.
Jehová es quien me protege, guardado soy; esa es la verdad absoluta para
todo creyente, nada hay que pudiese presentarse sorpresivo para Él, fuera de aquello
que Él pudiese amparar a los suyos.
Es Jehová quien está presente entre los suyos, no se está solo y
desamparado como en algunas instancias pareciera para algunos en sus pruebas,
usted está a su mano derecha, queriendo esto decir que forma parte de sus
aceptos, de aquellos que Él llama pueblo.
Los efectos normales que podrían hacerme variar, Dios lo hace trabajar a
mi favor, ¿cómo lo hace? Cómo poder tratar de describir lo inescrutable o
insondable de Él. Soy guardado de todo mal, y la razón es porque es el Señor a
quien pertenece mi alma. Él es fiel y sus promesas todas ciertas, es el Creador
quien tiene el control, de mi salida y mi entrada en todo lugar, tanto en el
presente, como lo es hasta la eternidad.
Salmo 23:1- Jehová es mi Pastor…
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