lunes, 16 de octubre de 2017

¿REALMENTE ESCUCHAMOS?




Un joven retornando de la guerra hizo una llamada al hogar de sus padres antes de su llega, para informarles que tenía consigo a un amigo que quería llevar para que habitase o que se quedara con ellos. Al cual la madre con entusiasmo accedió, autorizó. Pero, continuó explicando que el amigo había perdido algunos miembros de su cuerpo, empero, la respuesta de la madre varió en aquel momento, creo que no sería recomendable porque conoces nuestra posición en la sociedad y no creo que sería bien recibido apreciado por ellos.
Resulta interesante que por un momento una respuesta de aceptación por creer que todo estaba en orden, pero, al escuchar de sus impedimentos y de la manera que afectaría su imagen ante los demás varió o cambio, y fue esta de un fuerte rechazo.
¿Esto acaso los hace personas negativas por ello? No necesariamente. Mas, en muchas instancias al escuchar o al estar en una conversación, particularmente con los hijos, conocidos, familiares, seres queridos, se debe escuchar detenidamente, ya que en muchas instancias están tratando de compartir informaciones que les es difícil de revelas o decir abiertamente.
Al escuchar la respuesta final de su madre, el joven cerró el teléfono. En corto los padres recibieron una llamada en donde se les informaba que era necesario que se presentaran para reconocer un cuerpo sin vida, porque todo indicaba en base a la información que tenían que era su hijo quien se había suicidado.
Es que el amigo al que se refería que había perdido varios miembros en la guerra era él. Sintiendo el fuerte rechazo por la condición presentada, enviaron su hijo a los brazos de la muerte.
Aprendamos a realmente escuchar, roguemos a Dios que nos permita discernir, tener realmente interés en la vida de otros. No inmiscuirse, pero, si el Señor le ha permitido escuchar lo que se ha dicho entre líneas, no lo ignore, sin embargo, atiéndalo en sabiduría.
Aquella alma hambrienta está en busca de comprensión, socorro, ayuda. Empero lamentablemente este relato no es una situación aislada, ocurre a diario. Por el comportamiento de familiares, hijos, nietos, y tantos más; sus acciones, sus palabras están conllevando algo de carga, de necesidad. Si lo percibe, ore por ellos, si no lo percibe ore por ellos, así o antes de los embates o durante los encuentros ya estarán cubiertos.
No sea tan desprendido y desinteresado de los demás o tan entretenido en cosas personales que la necesidad para el bienestar de otros, no sea de gran importancia para usted.
Es posible que aquella hasta el día de hoy esté repitiendo o diciendo, escuché algo en su voz al hacerme la petición, pero, no le di mayor importancia, porque estaba ocupada en el qué dirán, en mi imagen, o mis propios intereses.
¿Realmente escucha usted a su pareja, a sus familiares, a sus hijos, amigos, ó simplemente está muy ocupado con otros menesteres? No termine lamentando igual a aquella madre, realmente tenga un interés genuino en aquellos que le rodean y al igual pedirle al Señor que pueda usted ser usado como un instrumento:
a.       Que pueda dar aquella palabra para levantar al caído.
b.      Dar ánimo al cansado y afligido.
c.       Esa puerta abierta para el rechazado.
d.      Esa ayuda incondicional a sus hijos, que en usted no haya rechazos.

...la palabra a su tiempo, ¡Cuan buena es!

Proverbios 15:23- Alégrese el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

Empero para lograr ese cometido debemos escuchar, estar atentos a lo que realmente se está diciendo o se está tratando de expresar, en instancias de una forma no muy clara o detallada.



Posible sea que si esta ha sido la tendencia o una debilidad del que ahora se está consiente, este sería un buen clamor:  Señor, ayúdanos a no interactuar uno con el otro por rutina, no realmente escuchando, sin realmente tener un interés en lo que quedamos expuestos. Ayúdanos a ser consientes de cambios y variantes, ó estado de necesidad que se presentan. En el nombre de Jesús haznos realmente sensibles a las necesidades de los que nos rodean, con aquellos que tenemos contacto. En el nombre de Jesús. Amén




No hay comentarios:

Publicar un comentario