Axioma: La única manera de vivir y morir en ganancia es para Cristo.
Todos tus otros logros tienen su lugar, pero, sólo lo que ha sido hecho para
Cristo, se mantendrá.
¿Qué es lo que provoca a hombres a abandonarlo todo y dedicarse de lleno
a proyectos e inicio de obras que posiblemente requerirá el más alto precio, el
cual sería ofrendar su vida? La respuesta a ello es el amor y entrega al Señor.
Hay tantos nombres que podríamos hacer referencias, sin embargo, en esta
instancia consideraremos a William Tyndale. Nació en Slymbridge cerca de la
frontera galesa en Inglaterra en 1495. Fue un destacado estudiante en griego y
latín, en 1515 se graduó como “Maestro en Artes”. En 1521 fue ordenado
sacerdote católico.
Se centró en traducir las Escrituras griegas cristianas o Nuevo
Testamento en inglés. Empero, para alcanzar su objetivo necesitaba la
autorización del obispo de Londres para lograrlo, el cual se lo negó.
Esta negación en la estructura religiosa, fue lo que dio inicio a una
serie de eventos que cooperaron para imprimir el Nuevo Testamento en inglés.
Cuando Tyndale tuvo la negativa de aquello que “deberían estar felices y en
total apoyo”, tuvo su más fuerte oposición. Pero, cuando Dios nos elige para
hacer su obra, cuando le ha capacitado para lograr propósitos en su designio
divino, nada ni nadie lo impedirán.
Por la oposición en Inglaterra, se exilia en Alemania y de allí trafican
las Sagradas Escrituras a los ingleses. El objetivo de Tyndale era lograr que
todos pudiesen leer la Palabra en su idioma. Y aunque su vida desde aquel
momento que aquella obra para la gloria de Dios fue iniciada, sus días nunca
más serían iguales.
El amor a Dios, a su Palabra, a la enseñanza de ella y a su
esparcimiento se convirtió en el motor de su existencia. Que bendición
cuando una vida está vendida a Cristo. Se duerme, se despierta, se vive y se
piensa en la glorificación del Señor. Así fue y era Tyndale, su vida no
tenía ningún otro camino y mucho menos significado si en esta obra maravillosa
no estaba.
Fue traicionado en su exilio por un vividor que se hizo pasar por uno de
los fieles, y por la iglesia aquél había sido pagado para apresarlo y hacerlo
regresar a Inglaterra. A su arribo fue arrojado en una prisión, fue acusado de
hereje o apóstata.
Cuando fue confrontado por aquellos religiosos e ignorantes de la sana
doctrina de Dios, y estos eran los líderes “cristianos”, Tyndale les hacía
saber que a todo cuanto habían hecho referencia no conciliaba con la Palabra,
por ende él no podría aceptar o confesar las blasfemias que allí se daba, y que
estaría dispuesto a enfrentar lo que así fuese por la Palabra.
William Tyndale fue amarrado a un poste, el verdugo con la misma cuerda
que lo ataba presionó su garganta ahorcándolo y luego lo quemaron en la hoguera
ante el pueblo.
Las últimas palabras de Tyndale era algo en el orden de: Señor, ábrele
el entendimiento al rey. Y registra la historia que después de la muerte de
William Tyndale, el cual al igual estuvo trabajando en la traducción del
Antiguo Testamento, el rey de Inglaterra después de algunos años, ordenó la
publicación de la Biblia en el idioma inglés. Dios respondió al clamor de su
siervo.
Siempre es de gran bendición al ver una vida, al oírlo comunicar, en
cada rasgo de su existencia todo a una voz declara:
...porque para mí el vivir es Cristo y el morir, es ganancia (Filipenses
1:21).
Todos en el pueblo santo no están allí, pero debemos de estar allí,
porque llegará el momento y llega en diferentes aspectos en donde tendremos que
declarar en quién estamos anclados y por quién si fuese necesario estaremos
dispuestos a perecer.
Sólo una vida que ha sido expuesta al poder de la Palabra, que ha sido
instruido y moldeado en ella, que se ha percatado de todo cuanto ha sido
librado y guardado por el poder de Dios podrá hacer eco de esta verdad como el
salmista y tantas otras vidas como las de Tyndale. La pregunta del creyente
jamás debería reposar y mucho menos enunciar, ¿Qué recibiré de todo esto?
Axioma: UN DEUDOR NO BUSCA COBRAR, LA EXIGENCIA ES PAGAR.
¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? (Salmo
116:12)
Gloria a Dios por vidas vendidas completamente al Señor, como lo hay
tantos al mal. Sin importar el precio, ya sea el ser aceptados o rechazados.
Dios y sólo Dios tiene que ser nuestro todo en todo y, sobre todo. Es un largo
camino que recorrer y de mucho sacrificio, pero, es lo que Dios merece y espera
de su pueblo santo. Dios nos fortalezca en nuestras flaquezas, limitaciones y
en instancias nuestro doble ánimo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario