Cuán fácil podemos quedar en esta zona de comodidad,
simplemente haciendo cambios y ajustes a nuestra vida de fe, creyendo que todo
está perfectamente bien, que no hay ningún conflicto si en ocasiones hay
algunas fluctuaciones. Dejemos de ser tan condescendientes con nosotros mismos
y entendamos que hemos sido llamados para mantener la bandera erguida de
nuestra fe en todo momento y en todo lugar. Somos los combatientes de Jesús. Un
soldado nunca guarda su arma, hasta que esté de civil, usted y yo podremos
estar en una posición de descanso cuando estemos ante el trono de Dios; entre
tanto velando y orando, y no desmayando.
Estamos en el mundo pero no somos del mundo. Estamos
entre seres humanos, pero no es su pueblo. Estamos de paso para llegar al
paraíso, pero entre tanto inventariemos lo que pudiera estar, entre algunos
acaeciendo:
1. No tiene deseos de orar, pero
conversa con otros sin cesar.
2. No tiene ánimos para asistir a
la iglesia, pero a través de una tormenta llega a una invitación que usted lo
llama importante.
3. No tiene para compartir con
otros, cuando posible tenga allí guardado algo que podría beneficiar al
afligido.
4. No tolera groserías, cuando
posible sea que usted lo ha sido y lo es.
5. No tiene paciencia para con
otros, cuando busca tolerancia de los demás.
6. No refleja el amor de Cristo,
cuando otros sin ser creyentes por su proceder así se cree.
7. No lee la Sagrada Escritura,
excepto cuando algo le hiere.
8. Habla a Dios de otros, cuando
no ha presentado su persona; un cambio es lo que urge no de ellos, pero de su
poca consideración del lugar en los que los ha encontrado.
9. Pudo ver la necesidad en un
rostro, no se detuve a comprenderlo, es que no puedo atender al mundo, posible
dirá un hermano; Dios le pide, el que esté a tu alcance.
10. Muchos hermanos lo
decepcionan, ¿Cuántos habrá desencantado usted?
11. Muchos se conducen como niños,
que su hermano mayor los exhorte.
12. No tiene tolerancia para con
tantos, y cuánto lo ha tolerado Dios.
13. Cancela pronto su relación con
otros, por aquello hecho que no perdonó, cuando por gracia el Señor no le ha
cancelado perdonar sus ofensas, esas cifras ¿en cuánto estará?
14. ¿Tiene hambre y sed de
justicia? No lo deje de impartir a quién Dios le permita brindarlo.
15. Tiene anhelos, metas y sueño;
en camino no se olvide de ayudar a su vecino.
16. Está cansado de hablar de
repetir lo mismo. Si es el mensaje de la verdad, ¿Cómo negarle pan al
hambriento?
17. Esperas un día mejor, cuando
todo día ha sido hecho por el Señor; haga usted lo mejor de lo que ha estado
esperando.
18. Levantarse para hacer lo
bueno, medita y piensa; y cuántos sin moverse tanto mal provocan, habiendo
podido en el mimo lugar, haber bendecido.
19. Pide a Dios que lo prospere,
oración esta de gran bendición; ¿ha pedido al igual de estar agradecido en el
lugar en donde está?
20. De todos los temas conversa,
pero la Palabra en reserva, ¿En dónde se ubica en la pesa, en no ofender, o de
no haber sido un testigo del Dios Viviente?
Cuán fácil nos puede alcanzar una lista de cosas que
nos ubica como creyentes en posiciones de infieles, intolerantes y de escaso
amor al prójimo. En lugares de poco interés por los demás. En recibir de Dios
misericordia, pero no dispuestos al igual a extenderla; de posible creer que somos
mejores, cuando por la GRACIA DE DIOS, perdonados fuimos, y cuando posible es, que,
por compartir el evangelio y amor de Cristo, se sume otro al pueblo de los
redimidos.
En medio de la
oscuridad, deja la luz brillar,
En medio de la
ignorancia, sabiduría de Dios,
En medio de odio
y rechazo, el amor de Dios;
Todas habitan en
el creyente, empiézalas a difundir,
Para que lo
puedas en todo lugar esparcir.
Todos somos
testigos del poder de Dios,
Todos hemos sido
redimidos,
Todos tenemos
una voz.
Deja que se escuche,
Cuánto amas al
Señor,
Deja que sienta,
aún cuando hay temor,
Porque es lo que
el Señor espera,
Que su pueblo
esparza Verdad, por toda la tierra.
¡EXAMÍNATE Y TEN CUIDADO DE TI MISMO!
Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la
fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis
que Jesucristo está en vosotros? … 2 Corintios 13:5
Cuán fácil podemos trasladarnos de diligentes para el Señor,
y terminar en zonas de comodidad en donde ya por Él, no se esté obrando. Dios, nos
ayude a examinarnos cada día en nuestra fe, a probarnos y ver que no hemos
desmayado, no hemos desertado del camino en que debemos de estar. Desechando
toda zona de comodidad en donde esta no represente un descanso en la fe obrando
y representando al Rey.